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Por Nicolás Lucas

El Economista

El día martes 15 de agosto, la fecha en que el Instituto Federal de Telecomunicaciones avaló la compraventa de Time Warner por AT&T vía su filial West Merger Sub Incorporated —creada exclusivamente para esa operación—, dos comisionadas del pleno plantearon el establecimiento de una cláusula que obligara a AT&T a desinvertir en Sky, si en el futuro esta empresa incurría en acciones indebidas de mercado.

Aquella propuesta habría sido la más severa para la concentración Time Warner-AT&T de entre toda una serie de obligaciones que el IFT impuso a la operación, pero a opinión de las promoventes de esa condicionante en particular el riesgo de que AT&T, accionista en Sky, pudiera coordinarse con el Grupo Televisa para fijar estrategias conjuntas que afectaran los mercados de la telefonía móvil y la oferta de contenidos audiovisuales está latente.

Las comisionadas calificaron al proyecto presentado por la Unidad de Competencia Económica del IFT, como uno que careció de un análisis más exhaustivo, puesto que la aprobación a la concentración supone ahora una de las decisiones más importantes que han tomado los reguladores de cara al mercado digital que se viene para México, entre ellos nuevas ofertas dirigidas a los consumidores y a través de distintas plataformas.

Una de la comisionadas citó la palabra “desincorporación” y la otra se condujo con el término “desinversión” durante la discusión del documento de aproximadamente 120 páginas en los que la UCE plasmó los resultados de su análisis acerca de esa operación.

A parecer de las comisionadas, la UCE no habría definido con certeza aspectos tan económica y técnicamente complejos como mercados relevantes, mercados relacionados, mercado geográficos; además de que no hizo una interpretación correcta de los artículos 59, 64 y 90 de la Ley Federal de Competencia Económica (LFCE) en los que basó su recomendación para el aval del IFT a la concentración AT&T-Time Warner; de paso, las comisionadas indicaron que la Unidad de Competencia tampoco evaluó de manera correcta en esta operación el impacto de las plataformas OTT.

Una de las comisionadas propuso entonces que el documento de la Unidad de Competencia Económica se devolviera a esa oficina para su revisión y mejoramiento con un análisis más completo, pero la sugerencia fue echada abajo por la mayoría de los comisionados.

Luego de un receso de 21 minutos que partió aquella sesión en dos, derivada de fallos en la conexión remota de uno los reguladores, el resto del pleno rebatió los argumentos de las comisionadas, argumentando que la concentración de esas dos empresas en particular no las volvía un agente con poder sustancial de mercado, aunque reconocieron posibles riesgos de coordinación de AT&T con Televisa.

El resto de los comisionados, en particular uno de los tres ingenieros que componen el pleno, también defendieron que la UCE realizó un trabajo adecuado en cuanto la definición de los mercados relevantes, relacionados, geográficos y hasta sobre aquel que tiene que ver con el OTT Blim de Televisa, que hasta agosto alcanzaba el 3% del negocio on demand.

“Es una condición que se pudo haber impuesto, que se pudo haber propuesto, que se hace comúnmente en la revisión de concentraciones y es condicionar a que se desincorpore, que se vendan, que se ofrezcan en el mercado activos, partes, etcétera, lo necesario para deshacer los riesgos identificados; esta es una condición perfectamente viable, realizable, dando un tiempo razonable para ello y me parece que es lo que se debió proponer en el proyecto”, dijo entonces la comisionada economista María Elena Estavillo.

“Al primer comportamiento coordinado, con debido proceso… Al primer comportamiento discriminatorio, o sea al primer incumplimiento material, sustantivo, previo debido proceso, te agregaré una nueva condición, no una sanción, te agregaré una nueva condición: consistente en que deberás de vender Sky, tus acciones en Sky”, planteó a sus colegas la comisionada abogada Adriana Labardini.

Ese martes, el IFT avaló por cuatro votos a favor, uno diferenciado y dos en contra la concentración de AT&T con Time Warner y de esa manera, se abrió la puerta para que esa telefónica pueda expandirse en México con una oferta más robusta de servicios y contenidos.

“La decisión que se tome -tomó- hoy sea cual sea, seguramente tendrá consecuencias significativas en la estructura del ecosistema futuro de lo que llamamos el nuevo mercado digital, que conforman entre otros los sectores de las telecomunicaciones y la radiodifusión”, definió entonces el comisionado ingeniero Arturo Robles Rovalo.

Fuente: El Economista

 

 

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