IFT y Telmex no jugaron derecho con la Separación Funcional: Sindicato de Telefonistas

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Por Nicolás Lucas
El Economista

El Sindicato de Telefonistas de La República Mexicana (STRM) está en alerta ante la aprobación del plan definitivo para la separación funcional de Teléfonos de México, que impone por mandato regulatorio del IFT a esa empresa la creación de una nueva entidad de servicios mayoristas a partir de su infraestructura pasiva y el traspaso inicial de 14,000 trabajadores de Telmex.

Francisco Juárez Hernández es el líder de los telefonistas sindicalizados, un gremio conformado por alrededor de 60,000 trabajadores de Telmex, que lo hacen junto al magisterial, el petrolero, de electricistas y minero, el sindicato más poderoso del país y adherido además a la Unión Nacional de Trabajadores (UNT).

Juárez Hernández, líder histórico de los telefonistas desde la privatización de Telmex en 1990, continuamente aboga por los permisos que garanticen el ingreso de esa telefónica al negocio del video y la TV, y ahora junto a sus afiliados va contra la separación funcional y el Instituto Federal de Telecomunicaciones por la vía del amparo laboral. Y aunque su apoyo lo dirige a Telmex y la familia Slim, tampoco los considera de fiar, dice en su primera entrevista con un medio especializado tras conocerse la decisión del IFT.

— Francisco, documentos del IFT indican que los telefonistas se reunieron en dos ocasiones con los comisionados y la empresa América Móvil, por su parte, en cuatro más. En su caso, ¿cómo ha sido la ruta del Sindicato para presentar sus versiones al regulador sobre la separación funcional de Telmex?

— Lograr un encuentro con el IFT nos costó meses. Una primera fue a través del comisionado Adolfo Cuevas. Él se dio cuenta que habíamos hecho intentos de comunicación con el IFT y que nadie nos había dado siquiera una respuesta. Cuevas entonces se ofreció hacer la gestión. Nos dieron fecha, nos recibieron y cuando llegamos ningún comisionado se presentó, salvo Cuevas Teja.

De todas maneras entregamos un escrito planteando en general nuestra inconformidad por la decisión de la separación funcional, porque creíamos que era un plan que había fracasado en otras partes y en particular, porque podría poner en riesgo los derechos laborales. Queríamos explicaciones firmes.

Pasó un año y después de muchas peripecias, el IFT aceptó recibirnos. En esa segunda ocasión sí estuvieron todos los comisionados y ahí pudimos plantear nuestra preocupación y nuestro rechazo a la separación funcional, y les señalamos que los problemas financieros que tenía la empresa en ese momento eran resultado de su regulación; que iba a ser inviable el desarrollo la empresa y que a su vez esa otra decisión iba a afectar nuestros derechos como trabajadores.

—¿Qué presentaron los telefonistas al IFT para sustentar esas afirmaciones? ¿Pudieron los comisionados echarle un vistazo a esas pruebas o les comentaron algo con base en las mismas?

— Ellos nos dijeron que los problemas de la empresa no habían sido creado por las medidas regulatorias, que eran resultado de lo que habían hecho antes los dueños y nos dijeron algo muy importante: “si ustedes nos demuestran que lo que hemos hecho afecta el desarrollo de la empresa, estamos dispuestos a corregirlo”.

De esa manera les demostramos que con la desaparición de cobros como la larga distancia o la disminución de los cobros en interconexión, el que llama paga y que por el hecho de que habían bajado 90% los cobros en los enlaces, la empresa estaba perdiendo un aproximado de 10,000 millones de pesos por año. De manera que esperábamos que el IFT cumpliera su palabra, que analizara bien; pero no fue así. Parece que nos jugó chueco.

—¿Tienen ustedes ya un bosquejo de cómo será la nueva empresa, cuántos trabajadores de Telmex pasarán hacia ella y cómo estará todo aquello de las jubilaciones, las antigüedades y las cotizaciones?

— La empresa que se va a crear será básicamente para los servicios mayoristas; va a atender a la competencia, es decir a un AT&T o un Axtel que quiere un enlace o un Izzi que quiera usar parte de la red de Telmex. Los trabajares de esa empresa básicamente se van a dedicar a atender a la competencia y al mismo Teléfonos de México.

En esencia vamos a tener que garantizar que los compañeros que queden en ambas empresas tengan la misma jubilación. La nueva empresa deberá garantizar las prestaciones, los derechos laborales y estaremos como sindicato para defender también a esos trabajadores. Cómo quedarán los jubilados o cuáles pasarán, los que están en la planta exterior, es algo que tendremos que resolver. Eso sí, vamos por el mejor acuerdo que garantice el derecho de nuestros compañeros.

Tenemos que garantizar que los compañeros queden con el mismo contrato, con la antigüedad garantizada y sus derechos a salvo. Pero cómo se pueden garantizar los derechos de los trabajadores, cuando la nueva empresa, que va a tener alrededor de 14,000 trabajadores en planta exterior, va a estar subsidiando a la competencia con tarifas muy bajas y obligada a mantener inversiones, cuando no habrá ingresos suficientes para poder mantener sus finanzas sanas y allí es donde el IFT miente con mala fe, nos juega chueco y ahora la empresa misma —Telmex— parece que va a impugnar la decisión.

— Se habla de que el Sindicato de Telefonistas presentó o presentará un amparo contra la decisión del IFT, pero la reforma de telecomunicaciones establece aquello de la suspensión de los actos reclamados, hasta el final del juicio… ¿Confía en que conseguirán algo?

— Sí, estamos claros, con la reforma de telecomunicaciones muy hábilmente le quitaron el valor que el amparo tiene para detener decisiones arbitrarias del gobierno que afectan los derechos de los ciudadanos o de empresa. Los amparos tienen validez hasta que el juicio termine y eso es una desventaja, porque suponiendo que a los diez años ganamos y la empresa pierde dinero o está quebrada, no habría mucho para dónde hacerse.

Pero aun así vamos a pelear, porque una cosa es el amparo desde el punto de vista de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión (LFTR) contra una decisión que se está tomando contra la empresa y otra es el amparo laboral, con el que creemos que se está poniendo en riesgo los derechos laborales y ese amparo sigue vigente. Los presentamos en diciembre, dos.

— Aunque la novia se ha portado mal y ustedes siguen con la flor en la mano… aunque es complicado que empresa y sindicato, cualquiera que sea el ramo o presión, se unan, más siendo ustedes, junto con el minero, el sindicato privado más fuerte de México…

Teléfonos de México tampoco nos ha estado jugando todo derecho, aunque nosotros los hemos apoyado en todo para superar este problema. A la empresa no le caemos bien, porque no les gustan los sindicatos y de las mil empresas que tiene el Grupo Carso en todo el país, sólo hay dos sindicatos que no controla y que no le caemos bien, porque la lucha del sindicato ha logrado los mejores salarios, el mejor contrato colectivo y pues estaría viendo la oportunidad de tratar de quitarse esta nómina y este contrato, así que tampoco es muy de fiar. Pero aun así, mientras estamos de su lado y vamos a ayudar para que salga adelante.

La empresa no nos ha regalado nada. Nosotros tenemos un promedio salarial por encima de la media salarial y en el año 2000 fue considerada a mejor empresa de telefonía en el mundo, así que no ha sido a costa de poner en riesgo su propio desarrollo. Todo el problema ha venido por las regulaciones a las que nos ha sometido el IFT, eso es lo que ahora está poniendo en riesgo su situación financiera, con la necedad de utilizar un esquema de querer subsidiar a la competencia, ahora con este caso, de implantar un modelo de negocio que ha fracasado en el mundo, que es lo vamos a combatir.

— ¿El Sindicato confía en que puede detener o suspender este proceso desde el Poder Judicial? Antes de enfilar hacia los tribunales, ¿estarían dispuestos a ceder en algún punto?

— En esto de las negociaciones no puedes dar a conocer tus cartas por anticipado, porque entonces debes partir de ahí hacia abajo. Lo que te puedo decir con absoluta certeza es que sí hay una posición de ponerse de acuerdo, nosotros estaremos con la mano. Pero si hay una idea de que creen que son más astutos que nosotros, se van a llevar una sorpresa: se van a encontrar con un sindicato que puede enfrentarlos en este y en cualquier terreno.

Ellos pueden pelear en el ámbito de la LFTR, nosotros con el ámbito laboral. Ya están esa serie de amparos desde diciembre. Esperamos que los admitan y aunque el gobierno mete su cuchara, confiamos en que las instituciones hagan lo correcto. No debemos perder la vista al IFT y avanzar adelante con la empresa, sin perder la vista de que en cualquier momento nos voltea bandera.

Ya tenemos el documento —la resolución definitiva del IFT sobre la separación funcional de Telmex—. Son unas 400 páginas, lo estamos viendo y sobre eso estaremos tomando las decisiones nuevas para la asamblea general del sábado 10 y el jueves 8 me voy a reunir con el director de Telmex. Ahora sí nos va a explicar qué es lo que está pasando, cuando ya todo mundo está enterado.

Fuente: El Economista

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