IFT pone orden en el uso de espectro para eventos deportivos y culturales

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Nicolás Lucas, El Economista

El Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) definió nuevos criterios para la explotación del espectro radioeléctrico en eventos de carácter deportivo, cultural y de otro tipo de entretenimiento, y también para aquellas industrias que requieran de frecuencias que las ayude a complementar las comunicaciones que ya reciben de los operadores tradicionales.

Desde este mes, quienes soliciten espectro para explotarlo en eventos de entretenimiento deberán presentar una solicitud de “Constancia de Autorización”; pagar una contraprestación que el IFT definirá para cada caso en particular con ayuda de la Secretaría de Hacienda en opinión no vinculante y cubrir además los pagos de derechos correspondientes, esto último ya fijado en la Ley Federal de Derechos (LFD).

De esta manera queda en el pasado el uso de la figura de “concesión de uso social” del que distintas empresas y entidades de gobierno echaron mano para usar el espectro de modo gratuito con el pretexto de que los eventos donde se explotarían las frecuencias se realizarían sin fines de lucro, cuando terminaron siendo comerciales y a favor, incluso, de eventos manejados por compañías extranjeras.

En su momento, empresas como América Móvil, AT&T y Televisión Azteca se beneficiaron de estas lagunas en la legislación y para eventos como la Fórmula Uno.

Los nuevos lineamientos, como el regulador los definió en el Diario Oficial de la Federación (DOF) y en su acuerdo P/IFT/110418/247, son resultado de análisis y consultas públicas empezadas por el IFT desde abril de 2017 para dar claridad a una serie de solicitudes de empresas y gobiernos para usar frecuencias, por ejemplo, en eventos como el Rally Guanajuato y el World Golf Championship México, pero que al no existir una figura jurídica que atendiera este tipo de peticiones, los interesados optaron por solicitar concesiones temporales de uso social y el órgano regulador tuvo que asentir en medio de las polémicas que se generaron entre comisionados a favor y en contra de esas solicitudes.

La polémica incluso se mantuvo hasta en el día que se votaron los lineamientos, el 11 de abril, pues entre los comisionados hubo quien cuestionó que sí se fijaran plazos para que el IFT resolviera a favor o en contra las solicitudes, pero no para que los interesados tuvieran tiempos límites para presentar sus peticiones.

Los lineamientos dictan que el regulador tendrá un plazo de sesenta días para definirse a favor o en negativa de conceder las autorizaciones; por tanto, los interesados deberán evaluar qué tan temprano realizan sus pedidos y que éstos resulten a su favor.

Si el interesado consigue el aval del IFT, tendrá sesenta días naturales para explotar las señales radioeléctricas en las bandas que en su momento le asigne el regulador para su evento; este es un tiempo suficiente para dar cobertura plena a fiestas deportivas como el Mundial de futbol o unos Juegos Olímpicos.

Para el uso de las señales en procesos industriales los permisos serán de hasta cinco años, según el IFT; un ejemplo para estos casos son las plataforma petroleras que por su naturaleza demandan aplicaciones robustas de comunicación y por consiguiente más anchos de banda, adicionales a los que contratan con empresas de telecomunicación.

En sus lineamientos, el IFT se aseguró de que las entidades autorizadas no se excedan de los límites permitidos en la explotación del espectro y para ello fijó parámetros técnicos para los equipos de comunicación como micrófonos, cámaras y otros elementos que deberán cumplir con estrictas normas, por ejemplo en potencia de watts o frecuencias que no rebasen los kilohertz y de esta manera no se entorpezcan las comunicaciones que prestan los operadores comerciales como AT&T, Telcel, Movistar y otros.

IFT impide que privados se aprovechen de lagunas en la ley telecom
Con estos lineamientos, el Instituto Federal de Telecomunicaciones impedirá que las empresas se acerquen a solicitar gratuitamente las señales para dotar de mejores comunicaciones a sus eventos de entretenimiento.

El 23 de agosto de 2017, los siete comisionados del IFT coincidieron en que era apremiante definir una figura legal que frene a los particulares en su intención conseguir concesiones de tipo social y para fines culturales, cuando en realidad esos permisos terminan amparando eventos lucrativos y poco o nada promoventes de la identidad mexicana, como las empresas habían venido argumentando.

Hasta ese momento ya eran ocho casos a los que el IFT había tenido que otorgar concesiones de explotación con la promesa de los solicitantes de que se utilizarían en espectáculos con fines culturales.

Pero el espectro había sido explotado en ferias automovilísticas donde el mexicano de a pie no entra, porque el precio de un boleto llega a costar hasta el equivalente de 300 dólares o en eventos de golf donde una entrada promedio rebasa los 12,000 pesos. Sin embargo, los organizadores de todos esos espectáculos alegaron que gracias al uso de las frecuencias la imagen del país también se proyecta a escala internacional o que se genera una convivencia social entre los mexicanos.

El problema derivaba de que la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión (LFTR) no contempla a detalle el otorgamiento de concesiones de explotación de espectro para este tipo de casos, hasta que el IFT halló una ventana de oportunidad con la controversia constitucional 117/2014 de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Ejemplos de todos estos casos fue cuando el IFT concedió permisos de uso social para que privados explotaran temporalmente diversas bandas del espectro radioeléctrico en eventos deportivos en marzo de 2017.

Entre el 1 y 7 de marzo de ese año, los organizadores del Rally Guanajuato 2017 y del World Golf Championship México 2017 explotaron, por separado, señales radioeléctricas para mantenerse intercomunicados entre sí en los lugares y durante los días en que se realizaron esos eventos.

Estas solicitudes de explotación fueron presentadas entre enero y febrero, y el IFT resolvió pocas horas antes de que ambos eventos comenzaran.

Otro de los casos fue el espectáculo “6 Hours of Mexico”, en que los organizadores se acercaron al IFT a solicitar un permiso para explotar espectro a través de 145 dispositivos entre micrófonos, antenas y cámaras que aseguraron la comunicación de todo el evento que se realizó en el Autódromo de los Hermanos Rodríguez entre el 2 y 3 de septiembre.

Ocurrió que los organizadores del 6 Hours of Mexico enviaron en abril del 2017 al IFT a los representantes de ASUCQ Deportes, una organización civil creada el 25 de enero de ese mismo año y con domicilio en las Lomas de Chapultepec, a solicitar los permisos necesarios de explotación de espectro bajo el amparo de ser una asociación civil sin fines de lucro.

La tramitación de los permisos se llevó todo el primer semestre del año, pero se finiquitó a tiempo para que ASUCQ Deportes pudiera entregar de manera gratuita la concesión a Le Mans Endurance Management, la compañía responsable de operar el espectáculo World Endurance Champioship y de 6 Hours of Mexico.

ASUCQ Deportes se acercó al Instituto Federal de Telecomunicaciones con el argumento de que la obtención de los permisos aseguraría la correcta operación de un evento que ya se ha celebrado en países como el Reino Unido o Francia, y que además generaría en México una derrama económica de nueve millones de dólares y con la asistencia de unas 65,000 personas.

El IFT, identificando que el evento tendría tintes lucrativos, concedió el título de concesión de bandas radioeléctricas y aún se desconoce si ASUCQ Deportes realizó el pago de una contraprestación por el uso de esas frecuencias.

Fuente: El Economista

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