Axtel, Telmex y AT&T tienen un tesoro en la banda de 3.4 GHz

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Por Nicolás Lucas, El Economista

El año próximo un grupo de expertos, reguladores y agentes de la industria presentarán en Egipto las primeras definiciones sobre el futuro de la banda de los 3.4 Gigahercios, un espectro que empezó a ser concesionado en la década de los años 90s en distintas naciones del mundo para varios servicios inalámbricos fijos, pero que debido a las demandantes inversiones en el despliegue de infraestructura para su explotación fue que perdió cierto atractivo.

La innovación tecnológica de veinte años después ha comenzado a revaluar a esa banda de frecuencias, que en algunos países como México va de los 3.4 a los 3.6 GHz, un ancho de banda de 200 MHz repartidos hoy en tres bloques de 50 MHz entre Axtel, Telmex y AT&T, antes Iusacell, pero de los que aún restan bloques regionales de 50 Megahertz para potenciales interesados que deseen explotarlo con la tecnología de comunicación 5G, fija o móvil.

Será en noviembre del 2019 cuando la Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, WRC-19, defina en Sharm El Sheikh, en el Sinaí egipcio, sus recomendaciones para este y otro espectro susceptible de ser explotado en 5G, como las bandas bajas de 600 o 700 MHz o las llamadas bandas milimétricas, más allá de los 25 GHz.

Pero los mercados no piensan esperar tanto a esas recomendaciones y algunos ya se han adelantado, porque ahora han identificado sus bondades para 5G, cuando veinte años atrás se pensó explotarlo con la tecnología Wireless Local Loop (WLL), que igual que el estándar WiMAX tampoco prosperó.

En Corea del Sur, uno de los mercados más conectados del mundo, este espectro llamó hace unas semanas la atención de la industria y ésta dirigió 3,300 millones de dólares para hacerse con la titularidad de un paquete de 280 MHz de frecuencias de 3.5 GHz y 2,400 MHz más en la banda alta de los 28 GHz.

Aquella fue una de las primeras subastas de espectro para 5G en el mundo y México también ha puesto foco a la 3.4 GHz, como a la de 600 MHz del que el país es puntero en identificarla para ese nuevo tipo de comunicaciones.

Aquí, el Instituto Federal de Telecomunicaciones ha identificado la viabilidad de ese espectro para 5G y explora más espectro para ponerlo a disponibilidad del mercado, considera el jefe de la Unidad de Espectro Radioeléctrico del IFT, Alejandro Navarrete.

De momento, México tiene considerado para 5G a las bandas de los 600 MHz, de 3.4 GHz y busca nuevas alternativas en las frecuencias de 24.25 GHz.

Navarrete recuerda que las concesiones que se entregaron en 3.4 GHz están por vencer este año y estará en decisión de sus tenedores renovar sus licencias. El director de la UER también deja abierta la posibilidad de que, dadas las condiciones, en la banda de los 3.4 gigahercios se realice a futuro un reacomodo o una reutilización -refarming- de frecuencias para explotarlas al máximo en nuevos servicios que beneficien al consumidor.

“Esa Banda la tienen Telmex, AT&T y Axtel; cada una tiene 50 MHz asignados en formato FDD de 25+25 MHz. Todavía quedan otros 50 MHz disponibles entre 3.4 y 3.6 GHz. Las concesiones están por terminar y ya veremos si a ellos les interesa conservarla. En su momento esos otros 50 MHz también se licitaron por la Cofetel, pero no se acabó asignando ese segmento. En suma, se han asignado 150 de 200 MHz disponibles entre 3.4 y 3.6 GHz y siempre existe la posibilidad de realizar procesos de reordenamiento de espectro para hacer un uso más eficiente del recurso. Entre las opciones pudiera ser cambiar de FDD a TDT”, platica.

Alejandro Navarrete aclara que estará en decisión final de los operadores qué banda elegirán para desplegar qué tipo de tecnología explotar sobre qué espectro, ya que el IFT debe ser una entidad neutra en cuanto a estándares tecnológicos.

Todo México es territorio Telmex-Axtel-AT&T en 3.4 GHz

De acuerdo con el Registro Público de Concesiones del IFT, Axtel cuenta con bandas de frecuencias, por ejemplo, en el occidente y norte de la República como Jalisco, Coahuila o Sonora, mientras que la cobertura de Telmex con 3.4 GHz alcanza a toda la región que comprende el Valle de México y plazas vecinas de Hidalgo y Estado de México. Y ambas cuentan con frecuencias en Puebla, Veracruz y Oaxaca, lo mismo que Iusacell de AT&T. El RPC del IFT arroja que la joya turística de México en el Caribe y toda la península de Yucatán está cubierta con 3.4 GHz de Telmex.

En América Latina otros países han empezado a identificar las bondades del 3.4 o 3.5 GHz, según los parámetros técnicos de cada nación en particular.

Cada país tiene una historia distinta sobre este espectro. Sin embargo, cuenta la periodista argentina Leticia Pautasio, todos convergen en que esa banda tiene un valor y por ello, por ejemplo en Chile, el gobierno decidió “congelarla” en tanto la Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones de la ITU dé más señales sobre sus mejores maneras de explotación. En Brasil, cuenta Pautasio en Telesemana, discuten cómo operarán los proveedores de servicios de satelitales fijos que utilizan ese espectro, cuando éste sea para 5G y entonces puedan originarse interferencias.

En México saltan otras dudas para la industria que repercuten en el futuro del espectro de 3.4 GHz y sus actuales tenedores. Por ejemplo, cuánto más atractiva volverían estas frecuencias a la división de consumo de Axtel en una potencial venta a un tercero, cuando desde mediados de 2017 sus dueños barajan esta posibilidad y que la misma compañía confirmó a la reportera Itzel Castañares en mayo pasado.

Telmex escribirá una nueva historia con esas señales en el momento en que sea efectiva la separación funcional de la empresa mandatada por el IFT en febrero pasado.

Juan Gnius, analista en jefe de la firma de consultoría análisis Telracom, cuenta que cualquiera que sea el escenario para ambas empresas y también para AT&T, es un hecho que la banda de 3.4 GHz ha empezado a recuperar su valor.

“Es una banda que tuvo su momento de esplendor a fines de los 90 para el Wireless Local Loop, una tecnología inalámbrica fija que no tuvo mayor desarrollo por parte de los proveedores, porque el despliegue no resultó tan fácil como estaba pensado por cuestiones de interferencias y mayor cantidad de antenas receptoras de lo imagino en un inicio. Ahora, con 5G los operadores que tienen esas frecuencias en su poder se ven de repente con un activo que cobra nuevo valor”.

Fuente: El Economista

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