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Por Nicolás Lucas, El Economista

Es uno de los grupos de más larga data en la industria de la radiodifusión mexicana: 41 años al aire en seis estados de la República con 14 estaciones de radio entre propias y rentadas a terceros le dan un alcance directo de 13 millones 200,000 personas. En televisión es dueño de un canal operado por Televisa en Sonora; tiene un título de concesión única a nivel nacional y suya también es la concesión de espectro por donde hasta hace 27 meses transmitió Universal Stereo, la emisora de música en inglés más famosa de todo México.

Su andar por el mercado, como la de su dueño, ha sido de tipo discreto desde su fundación en 1977: “Más de una vez lo he invitado a unirse a la asociación y no he tenido éxito; no ha querido y no soy el único que lo ha buscado”, cuenta por teléfono el líder de una cámara de industriales cableros que ha invitado a Francisco Javier Sánchez Campuzano y a Grupo Siete a unírseles como nuevos operadores de telecomunicaciones que han comenzado a ser con su marca Twister Telecom de triple play.

Medio México, el del género masculino, estaría agradecido con este empresario por ser quien editó la versión mexicana de la revista Playboy, al mismo tiempo que incursionaba en la política por el bando del PRI, así como en la prensa escrita y en los medios electrónicos, de los que luego se convirtió hace casi veinte años en su líder al dirigir a la Cámara Nacional de la Industria de la Radio y la Televisión (CIRT).

Desde entonces Grupo Siete y Sánchez Campuzano se han conducido de manera reservada, pero expandiéndose por la radiodifusión y las telecomunicaciones del país.

En el primero de esos campos refrendó en varias ocasiones, se tiene certeza de tres, con Grupo Radio Centro el acuerdo comercial más importante de toda la empresa, aquél que le permite a GRC explotar la frecuencia de la 92.1 XHFO-FM de la Ciudad de México de la que Grupo Siete es titular, a cambio de un pago económico y de la transferencia para su operación de la XEEST-AM 1440.

Pero una decisión de Radio Centro de “mover” de estación a Universal Stereo y a Radio Red entre las frecuencias del 88.1 y 92.1, más otros factores externos a este asunto como la renovación de la concesión de la XHFO, enfiló a Grupo Siete a buscar más oportunidades de negocio, pues el contrato con GRC con base en la transmisión de Universal por la 92.1 daba mejores ingresos a G7 que lo generado por Radio Red FM, según un reporte a bolsa de Radio Centro.

Como ejemplo, en 2014, Universal reportaba el 13.6% de los ingresos totales de Grupo Radio Centro y era entonces la quinta estación más escuchada de la CDMX a través del 92.1 de FM, mientras que Radio Red FM 88.1 lograba el 1.6% de la audiencia total, pero a diferencia de la señal de Grupo Siete, la concesión de esa frecuencia, la XHRED-FM, vence hasta mediados de 2019.

En telecomunicaciones, las autoridades habían entregado a Grupo Siete desde el año 2002 un título que le permite construir una red telecom para vender capacidad a terceras empresas o servicios directos al público.

Teniendo en el contrato con GRC su mejor ingreso, la empresa dejó un poco en la congeladora esta posibilidad, hasta que en 2014, ya advirtiendo el final de ese acuerdo, Grupo Siete consiguió la renovación de este título para empezar a crecer en telecomunicaciones. Así fue que primero vendió paquetes de TV de paga por cable, después acceso a Internet fijo y desde mayo de 2018 oferta el servicio de telefonía fija en la ciudad de Toluca.

“Eso que pasó (con Radio Centro) pudo haber sido el gran factor para buscar otras oportunidades, pero debe haber otros más”, expone Salomón Padilla, especialista en telecomunicaciones del despacho SAC Abogados. “Siendo ciertos, la telefonía fija no es redituable ya en este momento; es una tecnología que la gente no pide ni ve como primera prioridad. Pero lo que sí puede ser, es que ellos están empaquetando servicios para competir y diferenciarse de sus competidores y al mismo tiempo hacen gala de que diversifican sus brazos de negocio”.

El mercado de la capital mexiquense pudiera parecer pequeño, pero crece para ofrecer paquetes de triple play de 60 canales de TV y 20 megas de Internet con los que ahora incursiona Grupo Siete. Según el Consejo Estatal de Población del Estado de México (Coespo), en 2016 la población total de la ciudad se ubicaba en un aproximado de 875,000 habitantes y la cifra de hogares era de 194,000 en 2010 y de 218,639 en 2015, los datos más actuales disponibles.

Grupo Siete no es nuevo en Toluca; allí operan dos de sus estaciones, la 93.3 Crystal FM y la 102.1 Neurótik FM.

“Ellos podrían experimentar”, añade Salomón Padilla, de SAC Abogados. “Podrían llevar todos sus contenidos por sus sistemas y medios, y para eso se necesita buen contenido y buena infraestructura. Es algo que hace Milenio, lo que pudiera entenderse como un operador vertical integrado”.

El Instituto Federal de Telecomunicaciones le ha autorizado a Grupo Siete a vender servicios de televisión restringida, telefonía fija, la transmisión bidireccional de datos, la comercialización de capacidad y cualquier servicio de telecomunicaciones que técnicamente le permitan los medios de transmisión e infraestructura de su red, según el Registro Público de Concesiones del IFT.

Pero el regulador también ha ordenado Sistema CV Siete y Twister Telecom, filiales de Grupo Siete en el rubro, a hacer inversiones y construir, dentro de los primeros años de su concesión entre 2012 y 2017, una red de al menos 47 kilómetros de infraestructura de línea troncal y de 250 kilómetros de líneas de distribución para llegar al usuario y todo eso sólo para la ciudad de Toluca.

“La experiencia internacional indica que cuando un operador pequeño se integra, es para vender o mejorar su perfil de inversión”, explica Jorge Fernando Negrete, director de Mediatelecom Policy & Law. “Grupo Siete es famoso por su bajo perfil y negocios sin riesgo. En este instante, la falta de estímulo de grandes inversiones está abriendo espacio para un negocio que sólo se da en algunas áreas de Asia y rurales de América Latina. La competencia a baja escala fija es la alternativa a ese modelo de competencia. Es decir, hay un negocio coyuntural y eventualmente los pequeños operadores son comprados, poco a poco por los grandes o medianos”.

Fuente: El Economista

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