¿Cómo nos ayudarán las redes de 5G ante los sismos y huracanes?

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Por Nicolás Lucas, El Economista

En 2017, el sismo de 7.1 grados del 19 de septiembre –que mató a 369 personas en todo México– provocó afectaciones de diversa magnitud en el 2% de la infraestructura de telecomunicaciones, particularmente en las torres de Tlaxcala, Puebla, Morelos y la CDMX como los estados más afectados por ese temblor con origen en la tierra morelense de Axochiapan. Dos años antes, en noviembre de 2015, el huracán Patricia había golpeado las redes de telefonía de Jalisco, Colima, Nayarit y Michoacán en lo que fue su camino del Pacífico hacia Texas; se habló entonces de 29 localidades desconectadas y con afectaciones serias en su comunicación con el resto del país.

De inmediato, las empresas del sector enviaron, en ambos casos, estaciones móviles de radiocomunicación para reponer el servicio y personal técnico para evaluar y reparar los daños y además, AT&T, Movistar y Telcel abrieron sus redes por tres días y dejaron de cobrar por los servicios de llamadas y por el uso de Internet móvil. Telmex habilitó a su vez 5,500 sitios con Wi-Fi gratuito para que las personas pudieran comunicarse con sus familiares. Las operadoras anunciaron después su ayuda a una serie de planes de reconstrucción de vivienda –todavía en marcha– y dijeron que todo ello es parte de su compromiso con los mexicanos y con apoyo de la tecnología.

Latencia, 5G e IoT, ¿qué tienen que ver con un sismo?

La tecnología, habilitador de nuevos procesos y la mejora de otros, también puede colaborar con las sociedades en la prevención y supervivencia luego de un desastre natural como un sismo, un huracán, inundaciones o incendios. La tecnología puede sorprender con muchas funciones, sobre todo cuando se trata de proteger la vida humana, dice José Otero, director para América Latina y el Caribe de la organización en telecomunicaciones 5G Americas. Sólo es necesaria “un poco de creatividad” en el desarrollo soluciones e inversiones para el fortalecimiento de las redes de nueva generación como la 5G que también tienen el poder para “cuidar a la gente” y de ser una herramienta de desarrollo mucho social y económico, más allá de funcionalidades que mejoran el entretenimiento.

Las redes de Quinta Generación o 5G no sólo tendrán que ver con productos y servicios que se entreguen al usuario con mayor capacidad y/o velocidad; ellas suponen todo un efecto transformador de la vida cotidiana como no se había visto desde el salto de la telefonía analógica a las redes de 2G. Ciudades inteligentes, vehículos autónomos, servicio de telemedicina, teleeducación o seguridad serán una constante en el futuro y la clave está en las inversiones, en su “empate” con el Internet de las cosas (IoT) y en entender bien el concepto de “latencia”, dice Fernando López Gutiérrez, especialistas de la Asociación Interamericana de Empresas de Telecomunicaciones (ASIET).

“La latencia es la velocidad en que viaja una señal desde un dispositivo que es el punto de origen, a otro que se entiende como el punto de destino. Mientras más baja es la latencia, más rápida es una conexión y cuando se tiene una latencia mínima, se hacen posibles ciertas aplicaciones que anteriormente eran imposibles con la realidad tecnológica actual”, explica José Otero, de 5G Americas. “Imaginemos un proceso quirúrgico donde se tiene una latencia de medio segundo y estás manipulando un robot o dando instrucciones a distancia a una persona; en ese medio segundo de latencia, la persona puede cortar una vena o una arteria y tú enterarte demasiado tarde, porque no es tiempo real. Por eso es la importancia de la menor latencia, que permitirá hacer más cosas y no se diga en cuanto a la protección ante un sismo gracias a la 5G”.

“Con el grado de conectividad que son capaces de proporcionar las redes 5G, los riesgos y los obstáculos para atender a los pacientes a distancia se reducen y las aplicaciones se vuelven más asequibles para un mayor número de instituciones y personas. Además, 5G abre la posibilidad de mejorar la continuidad en la que se desarrollan los procesos productivos automatizados y la supervisión remota, con lo que es posible mejorar la productividad en industrias como la manufacturera. Otro ejemplo se relaciona con las alternativas para atender los problemas de las ciudades, mediante redes 5G es posible tener un mayor control del flujo vehicular y de la movilidad urbana, al generar opciones que van desde el monitoreo del tránsito”, acompaña Fernando López, de ASIET.

¿Qué se podría hacer en un sismo con las redes de 5G?

Parar una Smart City.- Una ciudad inteligente es aquella que echa mano de los avances tecnológicos con el fin de mejorar la calidad de vida de sus habitantes. Entonces, una combinación del poder del Internet de las cosas, –que en la práctica es el hecho de conectar a las máquinas con las máquinas y a éstas con los humanos– con la velocidad y capacidad de proceso de información de las redes de 5G, permitirán que las ciudades ofrezcan una mejor protección a sus ciudadanos en cuanto seguridad policiaca, videovigilancia, sustentabilidad ambiental o alimento, también contra un fenómeno de la naturaleza:

“Pensemos en una ciudad donde las autoridades se previnieron y comenzaron a invertir en distintos tipos de ‘alarmas ‘ y pusieron muchas de ellas por todas partes de la ciudad; hasta por debajo de las calles, en las tuberías y ocurre un desastre, el que sea. Porqué parar una ciudad con hospitales funcionando, si desde un centro de control se pueden identificar, gracias a esos sensores conectados, dónde están fallando la redes de gas, agua o electricidad; cómo atender el imprevisto, dónde se rompió el tubo, dónde hay que hacer el hoyo, si hay que hacerlo; cuánta gente enviar allí a arreglar el problema y no desperdiciar capital humano de auxilio en momentos en que mucha gente necesita desesperadamente ayuda. Incluso, con la 5G se podría saber qué parte de ese tubo está fallando y arreglarlo antes de un suceso como el de México de hace un año”, expone Otero.

En las ciudades, la habilitación tecnológica que traerán la IoT y la 5G permitirán un mayor control vehicular de las calles; eso significaría que una ciudad conectada, en momentos de un sismo u otro fenómeno natural, estaría preparada para frenar pronto y con más seguridad todo el tránsito y enviar a los teléfonos de los ciudadanos avisos automáticos de incidentes que no hayan sido evitados, así como potenciales zonas de refugio cercanas a la ubicación del usuario.

Sobre seguridad pública, AT&T ya ha experimentado con 5G en Texas y tiene un ejemplo: ¿qué podría ocurrir en caso de un imprevisto?

“Sobre la seguridad pública, podemos esperar una nueva ola de equipo conectado. Podríamos ver cámaras wearables que nos proporcionarán habilidades de ‘vean lo que yo veo’ en tiempo real para apoyar equipos de búsqueda y rescate y de la mano de estas cámaras, también veremos sensores que mandarán información a equipos de primeros auxilios. Estas capacidades de 5G pueden salvar vidas”, dijo AT&T en un comentario a este medio.

El campo también se puede conectar.- Diversos organismos del sector de telecomunicaciones exponen que para 2050, el 70% de la población mundial vivirá en zonas urbanas, es un dato que hace pensar cuánto y qué tan necesario sería conectar a las zonas rurales con la tecnología. José Otero, de 5G Americas, tiene una opinión para ello:

“Habrá aplicaciones como hoy o que ya existen hoy, pero más eficientes y que poco a poco tendrán que ser una realidad por un tema de economías de escalas. Por ejemplo, 4G ya permite verificar la salud de una vaca o un cerdo y que un campesino no tenga que llamar tanto al veterinario; la información le llega directamente. Pero todavía no se ha alcanzado todo el potencial: con 5G y en caso de un imprevisto, él sabría dónde está el animal, sabría está salvo, si hay alimento disponible y si hay que ir a buscarlo, cómo traerlo de regreso”.

Otero cuenta además que con las redes de 5G se podrían habilitar sensores de vibraciones de tecnología más aguda para ser usados en minas y otros empleos de alto riesgo en casos de un sismo, incluso en el día a día.

“Son dispositivos que pueden sentir las vibraciones que el humano nunca podría; ahora mismo ya existen casos pero no se les ha podido sacar buen provecho con la tecnología actual. Aquí se habla de su seguridad, pero la 5G es también una herramienta de desarrollo y está en la creatividad de los gobiernos y las personas cómo utilizar toda esa tecnología que pronto vendrá; ¿Qué antes que un sismo? Eso no lo sabemos, pero sí podemos irnos preparando”.

Fuente: El Economista

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