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Agencias

El expresidente ejecutivo de Google y posteriormente de Alphabet, su empresa matriz, Eric Schmidt, aseguró en un evento privado de inversores capitalistas que el escenario más probable a medio plazo es la bifurcación de internet en dos redes separadas. Una red liderada y apadrinada por China y otra que sea la evolución directa de la actual que todos conocemos y utilizamos.

Schmidt aseguró que China va a seguir expandiendo su red de forma agresiva estableciendo su dominio fuera de sus fronteras. “Mira a La Iniciativa del Cinturón y Ruta de la Seda”, aseguró Schmidt, “incluye a 60 países más o menos. Es perfectamente posible que estos países comiencen a incorporar la infraestructura que ofrece China con una pérdida variable de libertad”.

Si las empresas de telecomunicaciones chinas se suman a las de fomento y bancarias en estas iniciativas, los países miembros verían cómo el control y la gestión de sus conexiones a pasarían a estar cada vez más cerca de la internet censurada que sufren los ciudadanos de China, aunque estén fuera de sus fronteras.

Estas dos redes ya existen hoy en día y están bien diferenciadas. El poder autárquico de Pekín asegura que sus ciudadanos nacionales están retenidos en una red propia aislada del resto de internet de facto. No solo son las innumerables plataformas y dominios censurados por el Gobierno de China, que impiden la conexión directa desde sus empresas de telecomunicaciones, el aislamiento va más allá con sitios web que, aunque están técnicamente disponibles, son tan lentos y funcionan de forma tan intermitente que sus ciudadanos desisten de utilizarlos.

Google, Facebook o YouTube son algunos de estos grandes ejemplos de operaciones privadas totalmente bloqueadas en China. Esto permitió a Pekín tener empresas nacionales alternativas que prosperaron en un entorno de menor competencia con rivales extranjeros. A cambio, muchas de estas empresas tecnológicas cuentan con miembros del Partido Comunista Chino y funcionarios del Gobierno trabajando dentro de sus oficinas para asegurarse que cumplen con la ley y aplican las censuras de forma correcta.

Empresas como WeChat (equiparable a WhatsApp o Facebook), bloquean en tiempo real múltiples frases hechas, temas candentes o incluso simples palabras de ser escritas por los usuarios en mensajes públicos o privados. Esto va desde elementos cuya lógica para ser censurable es clara como los eventos de Tianamen en 1989 pero también llega a extremos ridículos como la reciente “censura de la letra N” o las imágenes de Winnie The Pooh.

Si este tipo de futuro, distópico por definición y preocupante por su realidad, se comienza a aplicar fuera de las fronteras de la República Popular de China en países donde los gobiernos cedan ante la presión y ofertas de Pekín, internet acabará quedando dividida en dos como pronostica Schmidt. Si la fecha de este cisma se hace realidad en 2028 o en otra fecha, queda en el aire, pero la dirección actual es clara y apunta en esa dirección.

Fuente: La Vanguardia

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