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Por Nicolás Lucas, El Economista

Axtel, Movistar, Altán Redes y AT&T, cuatro operadoras que en conjunto atienden a cerca de 45 millones de mexicanos entre servicios móviles y fijos de telefonía, televisión e Internet, coincidieron en que la reforma de telecomunicaciones fue una “iniciativa audaz” impulsada por la administración saliente de Enrique Peña Nieto, pero que se quedó “a medio camino” porque el mercado –a cinco años de la ejecución de esa política sectorial– sigue tan concentrado en dos empresas del mismo holding y cada una de ellas aún copan más del 70% del mercado de su respectivo nicho.

Por ello el diagnostico es ese, porque: “la reforma telecom empezó valiente y fue muy agresiva. Pero si bien se tomaron medidas, no todas tuvieron el efecto deseado y algunas se descafeinaron”, descargó Carlos Morales, jefe de Telefónica México, que inmediatamente fue acompañado en la misma postura por los directores de Axtel y Altán Redes, Rolando Zubirán y Javier Salgado.

La posición de estos operadores deriva de que, según su visión, una escasa competencia efectiva para el sector de telecomunicaciones mexicanas y poco atendida por las autoridades reguladoras termina por pegar a la rentabilidad de las empresas; ello además se agudiza por una coyuntura económica en que los servicios se cobran en una divisa que sufre por los vaivenes financieros como le ocurre al peso en su comparación con el dólar, mientras que las inversiones deben canalizase en dólares para infraestructura y/o contenidos.

Entonces, “después de cinco años, viendo la reforma hoy, la calificación… no le voy a dar un nueve; andaríamos en siete o siete y medio. Es una reforma muy valiente y muy innovadora. Pero en la implementación que hemos tenido hay muchas fallas (…) Nos faltó visión de altura”, acompañó Zubirán a Morales Paulin en un foro organizado por los industriales de la electrónica y las tecnologías de la información adheridos a la Canieti, una tribuna a donde Telmex-Telcel y otras empresas de América Móvil y del Grupo Carso no se presentan hace años para ser escuchados. Zubirán celebró la creación de la figura de “agente económico preponderante”; fue “lo mejor” que pudo crear la reforma de telecomunicaciones en beneficio de unos operadores que por más de “15 o 20 años” han peleado sin mucho éxito contra un coloso telecom como Telmex, competidor directo de Axtel y antes de Alestra.

Con una postura más suave, pero en la misma línea sobre que el regulador debe hacer más para promover la competencia en los mercados, la conectividad de los usuarios; dejar disponible también más espectro radioeléctrico a cuotas sin espíritu de lucro y propiciar el despliegue de infraestructura –sobre todo en fibra óptica y radiobases–, Kelly King, líder de AT&T en México, animó a “seguir comprometidos en crear un mercado abierto, justo y competitivo. México aún tiene una concentración de mercado superior, casi a cualquier otro país del mundo”.

Menos pesimista que sus colegas del sector, King dijo que “los datos duros demuestran que México sí puede dar un salto al futuro y lo puede hacer muy rápido; y para lograrlo juntos tendremos que tomar decisiones informadas y eso va a requerir compromiso y certeza a largo plazo, porque ahora tenemos que sentar las bases para el futuro de un México conectado”.

King, cuya ponencia en Canieti estaba programada junto a los directores de Axtel, Altán y Movistar, prefirió hablar sólo en el estrado. Allí soltó que cerca del 50% de los hogares en México aún carecen de una conexión a Internet, una cifra muy debajo de naciones desarrolladas en donde el promedio de penetración ronda el 80% de los hogares. “Hay retos fundamentales que debemos enfrentar como industria”, refirió sobre cómo abatir la brecha digital mexicana. “Ya lo hemos hecho y lo podemos lograr, y esto se puede mediante la estructura de incentivos correcta”, aseguró. King, más diplomático y en solitario, pidió a los reguladores generar diversas posibilidades de competencia, no sólo atacar al preponderante AMX, al que nunca nombró.

En el otro extremo del espectro opinador, Axtel, Movistar y Altán, se manifestaban por que el regulador IFT se haga más firme en temas de competencia de mercado.

Éste último operador, Altán Redes, dijo que la reforma de telecomunicaciones ofreció desde su arranque en 2013 una gama de posibilidades para hacer negocio en México, de allí que la Red Compartida, su marca, alcance ya una cobertura potencial de 40 millones de mexicanos en 12 ciudades del país y de ellos, ocho millones en localidades con menos de 10,000 habitantes. Y en materia de infraestructura, presumió un despliegue de 20,000 kilómetros de fibra óptica y 2,700 radiobases para las antenas de la Red Compartida, que en dos años, dijo, tendrá habilitada una red para ofertar servicios de 5G.

Por todo ello, Altán Redes pidió que el Instituto Federal de Telecomunicaciones profundice la competitividad en el sector:

“Nosotros analizamos la base regulatoria que daba forma a este increíble proyecto (la Red Compartida). Nos pareció audaz, valiente; con objetivos muy claros y con un marco jurídico y regulatorio que nos parecía que tenía mucho sentido para entrar a un proyecto tan ambicioso como la Red Compartida por su intensiva inversión”, dijo Javier Salgado, director de Altán Redes, compañía que hasta 2017 se tenía confirmada una inversión en el país arriba de los 2,000 millones de pesos a redes.

“La reforma ha conseguido parte de esos objetivos. Algunos en menos y por eso hay que profundizarla. Se debería hacer un entorno competitivo. El agente económico preponderante –AMX– sigue teniendo una cuota extraordinariamente elevada. No está obligado a realizar inversiones, por eso falta inversión y aunque tiene cómo, invierte menos del 9% respecto a sus ingresos. En otros países con agente económico preponderantes donde tiene una cuota inferior de mercado, esas inversiones están sobre el 20 por ciento. Necesitamos profundizar esa competitividad”, dijo el directivo de la Red Compartida, un proyecto que su momento fue muy atacado –precisamente por un tema de competencia y por la misma Movistar– porque el Estado decidió entonces entregarle sin ninguna contraprestación económica un paquete de 90 MHz de ancho de banda en el espectro de los 700 MHz para su explotación en servicios móviles y fijos inalámbricos de nueva generación.

Vuelta al micrófono, el jefe de Movistar en este mercado dijo que “no se puede estar más de acuerdo en que México es el país de la OCDE más concentrado y eso limita mucho el beneficio para el usuario y la inversión. Me preocupa mucho que se ha deteriorado de forma significativa la rentabilidad del sector. Hemos perdido una rentabilidad en grado severo y cuando los precios caen 43% (en telefonía celular), es importante a tomar en cuenta si queremos inversión en infraestructura en los siguientes años”.

“En rentabilidad del sector, somos dos de tres que no generamos dividendos positivos y eso es grave si queremos ser sostenibles”, explicó Morales, cuyos jefes de empresa, Telefónica España, exploran la venta de su división mexicana por reportar magros resultados, según medios ibéricos de comunicación.

Fuente: El Economista
Imagen: JenTelMx

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