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Por Nicolás Lucas, El Economista

Las redes de quinta generación (5G) posibilitarán que los operadores de servicios de telecomunicaciones, principalmente los del segmento fijo, desarrollen nuevos productos de video para el consumidor final, la empresa y los gobiernos, y al mismo tiempo esta tecnología será una vía alterna para una llegada más pronta, eficiente y económica al hogar; un hecho que incluso impactaría a la política regulatoria mexicana, consideraron expertos en Futurecom 2018.

El 5G, una vez que sea una realidad en el mercado mexicano –más allá de 2020–, permitirá que los operadores de cable puedan ofrecer un acceso inalámbrico de banda ancha al hogar con velocidades de hasta 1 gbps y una latencia menor a 1 ms, lo que abriría la oportunidad de ofrecer nuevos productos para la empresa y al usuario final, principalmente video y no sólo contenido de entretenimiento.

Es más, los cableros, si fuera ese su plan comercial, podrían ya no echar mano de la política regulatoria que impone al agente económico preponderante del sector la apertura de su llamada “última milla” para que los terceros puedan llegar hoy a los hogares, pues 5G se soportará con fibra óptica hasta su central y desde ahí el acceso al hogar bien se podrá realizar con fibra o también de modo inalámbrico, cuando hoy los accesos a la última milla del preponderante son por cables de cobre y que básicamente permiten configurar o a completar productos tradicionales de triple o cuádruple play.

Para el caso de los segmentos empresariales y de gobierno, la inversión de los operadores tendrá que ser forzosamente en fibra óptica hasta su puerta y en otra infraestructura de hardware y software para que se puedan desplegar servicios de avanzada y en conjunto con tecnologías como realidad aumentada, inteligencia artificial e Internet de las cosas, pues la cantidad de ancho de banda que esas entidades demandan es mucho mayor a las necesidades de un hogar, consideró Guillermo Solomon, director ejecutivo de consultoría de negocios y redes para Latinoamérica de la tecnológica Huawei.

“Ahora mismo, poner un cable de fibra desde la central hasta la puerta del usuario cuesta en América Latina un promedio de 500 a 1,000 dólares, según el mercado y descontando los problemas de trámites, todo porque implica ver costos de tendidos, uso de fuerza humana, las cuadrigas que por lo menos son de tres, en los despliegues y así como están los mercados, muchas veces no dan para recuperar pronto la inversión. En cambio, 5G, que por supuesto que se tendrá que invertir, ofrecerá la oportunidad de llevar accesos más robustos, más económicos y más eficientes al mercado masivo, porque hoy llevar una última milla desde la bajada del poste hasta la puerta cuesta mucho dinero”, platicó Guillermo Solomon en este foro de telecomunicaciones y de tecnologías de la información que en 2018 celebró los 20 años de Futurecom.

Huawei realizó en Futurecom 2018 de Sao Paulo, una serie de demostraciones experimentales de productos de video ultra HD 8K sobre 5G de la mano del operador brasileño Claro y usando para ello la banda de 3.5 GHz –México tiene reservados 150 MHz de ese espectro para 5G– y contenidos de la televisora TV Globo. Más allá de la calidad de imagen y por el hecho de que las transmisiones jamás se “congelaron”, Huawei demostró que con 5G se podrán crear otro tipo de productos de video para distintos nichos de mercado, por ejemplo para el gobierno.

Los potenciales negocios están en entretenimiento, juegos en la nube, educación, seguridad, salud, comercio electrónico, todo con video y con apoyo también de tecnologías 4K y 8K; realidad virtual, aumentada y hologramas con el IoT, más la velocidad y latencia mínima del 5G.

“Esto será un nuevo ecosistema y para que 5G tenga sentido, se necesitará combinar diferentes tecnologías. 5G dará al operador y al usuario gran ancho de banda y menor latencia; eso quiere decir que te comunicas con la central y la información regresa inmediatamente, no hay retardo. ¿Y eso qué significa? Que tienes mucho ancho de banda y lo puedes dividir en muchos canales para muchos negocios”, expone Guillermo Solomon.

“5G quiere decir también que se podrán dividir los recursos de la red en muchas rebanadas; que la red no estará sirviendo indiscriminadamente al mismo tiempo como lo hace hoy. Así, el gobierno podría decir al operador: ‘quiero esto para una Smart city: una solución de seguridad con 4K’. Entonces, el operador usa inteligencia artificial para detección de rostros, la cara de un posible delincuente; IoT para que se conecten varios dispositivos que apoyen la misión y que todo se soporte en 5G. Eso hoy se podría empezar con el 4G, pero se consumiría todo el ancho de banda y ni así se tendría una experiencia al 100%. Otra vez, ¿qué significa todo ello? Que estamos ante una oportunidad de que los operadores van a poder dar otras experiencias y desarrollar nuevos mercados verticales que hoy por hoy no existen”.

Hace unos días, la tecnológica Intel presentó un estudio mandado hacer con la consultora Ovum, en el que presentó estimaciones sobre los potenciales negocios que traerán consigo las redes de 5G para los años 2019-2028. Intel dijo allí que 5G habilitará un mercado con oportunidades valuadas en 1.3 billones de dólares y básicamente por productos de video.

De acuerdo con Intel y Ovum, para el 2025, el 57% de los ingresos de los operadores vendrá por la explotación de las redes de 5G y sus capacidades de ancho de banda, cuando las descargas de video se realizarán en segundos y la latencia de esa tecnología permitirá que nunca más una película se “congele”.

Guillermo Solomon coincide con lo que cree Intel que ocurrirá y añade desde Futurecom 2018: “¿Por qué no Izzi podría vender un servicio de detección de rostros (al gobierno) o Megacable una plataforma de producto sobre inteligencia artificial, o que Telmex, Maxcom y otros se preparen para dar otro tipo de servicio con 5G. Insisto, con 5G vendrían negocios con video y otras posibilidades que hoy no existen”.

Fuente: El Economista

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