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Por María Paulina Arango, Tecnósfera

Casi dos meses después de que la ministra de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), Sylvia Constaín, presentó el Proyecto de Ley para la Modernización del Sector TIC, empresarios y expertos continúan esperando saber en qué acabarán asuntos claves como el regulador convergente y las concesiones a los operadores nacionales.

Colombia se encuentra en la mira de los países de la región con motivo del ambicioso proyecto de ley que quiere impulsar la conectividad y reformular las regulaciones para el sector de las telecomunicaciones.

El diario EL TIEMPO habló con Pablo Bello Arellano, director ejecutivo de la Asociación Interamericana de Empresas de Telecomunicaciones (ASIET) y del Centro de Estudios de Telecomunicaciones de América Latina, quien se ha desempeñado como asesor en regulación económica y de telecomunicaciones, sobre el momento que vive Colombia en materia de las TIC.

En Colombia estamos cerca de una subasta del espectro de 700 MHz, el denominado dividendo digital. ¿Cómo ve el panorama y cómo cree que podemos tener una subasta equilibrada para el sector, que no deje por fuera a los actores más pequeños?Esta banda es estratégica y muy importante porque permite cubrir territorios muy extensos con una inversión en infraestructura más pequeña, por lo que es adecuada para generar una mayor cobertura zonas rurales. Además, es una banda en la cual se están desarrollando servicios de cuarta generación, que permiten la provisión de acceso a internet de alta velocidad.

En el caso de Chile, donde fui viceministro de telecomunicaciones, la banda de 700 ha sido fundamental para liderar la introducción de la cuarta generación móvil y reducir la brecha digital en las zonas rurales. Eso se debería reproducir en países como Colombia, donde ya se ha avanzado, pero sigue existiendo un déficit en materia de acceso.

¿Por qué cree que aún no disfrutamos de roaming gratis y libre en la región?
El roaming es caro y usarlo significa que uno utiliza los servicios de otra empresa en otro país al mismo costo de los servicios de su país y su operador.

En el caso de Europa ese roaming lo están financiando los mismos usuarios de la red. No es cierto que sea gratuito, porque lo pagan los usuarios de los distintos países, el costo está repartido.

En Latinoamérica se han visto iniciativas y ya hay empresas que ofrecen planes que disminuyen el costo del roaming, pero no hay que olvidar que hay problemas referidos a temas regulatorios que se tienen que resolver, como la doble tributación.

En el pasado Congreso Internacional del Espectro usted dijo que Colombia puede liderar la llegada del 5G a América Latina. ¿Qué le hace falta al país para que eso sea una realidad en el corto plazo?
Colombia tiene una mirada de política pública que es de las más sofisticadas y avanzadas en América Latina, en particular porque los gobiernos del expresidente Santos y el presidente Duque le han dado una relevancia al desarrollo de la digitalización y al despliegue de redes.

La ministra ha hecho pronunciamientos en términos de avanzar aceleradamente hasta el cierre de la brecha digital, que si bien es una tarea difícil, es posible en la medida que se generen las condiciones que permitan incrementar las inversiones, tanto del sector privado, como a través de iniciativas de alianzas público-privadas que se sostengan en infraestructura pública.

Si se aprueba la ley y unas condiciones que favorezcan la inversión, Colombia puede llegar a ser un país que lidere la región en la introducción de nuevas generaciones, así como lo fue Chile en el pasado con 3G.

¿Cuál es el rol de las empresas de telecomunicaciones en la inclusión social y en la conexión de las personas en última milla?
Colombia ha venido avanzando en sus indicadores de conectividad, acceso y uso de internet y telefonía, lo que es consecuencia del trabajo que ha venido haciendo la industria.

Todavía cerca de la mitad de los colombianos no usa internet de manera regular y eso es una tarea que debe abordarse como prioritaria. La inversión y el desarrollo de infraestructura es lo que permite cerrar esa brecha digital, que a través de políticas públicas se pueda llegar a sectores más apartados, que no son tan rentables desde el punto de vista económico y facilitar que las familias de bajos ingresos puedan conectarse.

En materia de regulación en telecomunicaciones, ¿qué nos hace falta? ¿Cuál sería una clave para que empecemos a regular servicios como Uber, Airbnb y Netflix?
No tiene sentido que haya una regulación para los servicios tradicionales y una ausencia de regulación o una regulación distinta para las plataformas y servicios que se proveen sobre ellas. Hay que repensar la regulación para maximizar el bienestar social y se deben mantener mecanismos de protección para evitar abusos. No se trata de aplicarle la regulación tradicional a los nuevos servicios, sino ajustarla a los cambios tecnológicos y a la forma en la que hoy día se proveen los servicios y se consumen.

¿Qué puede aprender Colombia de otros países de la región?
En el caso de Chile tenemos una legislación en la cual las concesiones se otorgan por 30 años. El espectro radioeléctrico no se asigna a la empresa que le ofrece más recursos al estado, sino a la que compromete más inversiones para expandir la infraestructura y la conectividad hacia los sectores rurales, buscando que la asignación del espectro sea para maximizar la inversión y no la recaudación.

Otro caso es el de México con el regulador convergente ISP, que es un regulador competente, y ahora creo que la CRC reformulada en Colombia va a ir en la misma dirección.

Colombia ha aprendido de otras experiencias y ahora está expectante y en una posición de que si hace bien las cosas, puede llegar a ser un líder regional.

Fuente: Tecnósfera

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