México se volvió ejemplo en Latinoamérica con la reforma telecom de Peña Nieto

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Por Nicolás Lucas, El Economista

Los sectores mexicanos de telecomunicaciones y radiodifusión no volverán a ser los mismos, gracias a la reforma sectorial promovida entre 2013 y 2014 por el presidente Enrique Peña Nieto, que este 30 de noviembre concluye su sexenio:

En seis años hubo apagón analógico, dos liberaciones de bandas radioeléctricas –de 600 y 700 MHz–, tres licitaciones nacionales de espectro para radio y TV, más otras dos subastas para servicios inalámbricos fijos/móviles; una red mayorista de alcance nacional, un reacomodo de las separaciones para la banda de FM; prórrogas para más de 750 estaciones en medios electrónicos, seis nuevas cadenas nacionales de televisión entre la licitada en 2015 y las multiplexadas en dos años por las propias televisoras ya existentes; empezó además la configuración de un sistema de medios públicos con el SPR y se logró la duplicación de espectro para telefonía celular e Internet móvil y todo ello, coronado por un regulador que se volvió referente en América Latina.

Y si existiera un interés por el dato monetario, durante este sexenio las licitaciones para radio y televisión atrajeron 4,390 millones de pesos, mientras que las subastas de espectro para telefonía e Internet consiguieron cerca de 5,000 millones de pesos más. Un total de 9,390.1 millones de pesos y sólo por temas de contraprestación, pues habría que contabilizar también los pagos de derechos anuales por cada concesión entregada y hasta el final de su vigencia, de 15 o 20 años, según cada caso en particular.

Todo lo anterior hizo del gobierno de Enrique Peña Nieto al más trascendente para la industria desde el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, cuando se entregaron las últimas concesiones para radio y televisión de modo masivo, y porque durante la gestión de Peña, México empezó a estudiar sus siguientes pasos para desarrollarse con el apoyo de las nuevas tecnologías como el 5G, la inteligencia artificial (AI) o el Internet de las cosas (IoT), pues todas esas aplicaciones, en conjunto, tienen el potencial para colocar a los mexicanos y a su economía en otro nivel de vida.

“Las iniciativas introducidas a partir del Pacto por México de 2012 y reflejadas en la reforma de telecomunicaciones y radiodifusión modificaron de manera muy importante el mercado de México. Más allá de los cambios que vivió el mercado –ingreso de nuevos jugadores y la dinamización de la competencia o la red mayorista–, gran parte del presente mexicano obedece a los cambios regulatorios”, observa Juan Gnius, director de la consultora Telracom.

“La reforma telecom permitió la constitución de un nuevo ente regulador: el Instituto Federal de Telecomunicaciones, que en relativamente poco tiempo se posicionó como uno de los reguladores líderes de América Latina y ejemplo a seguir en varios mercados. Este es un esencial de la reforma impulsada por la administración de Peña Nieto que marca un antes y un después para el mercado mexicano. Estos cambios son producto de la reforma y, en consecuencia, de la tarea del IFT. Los fotogramas han cambiado en México y es deseable que la película continúe así”, añade.

Peña Nieto quedó a deber con el programa México Conectado por un asunto de recortes presupuestales y el programa de entrega de tabletas dirigido por la SEP como una manera de conectar a los estudiantes, también quedó en entredicho; y lo mismo ocurrió con la Secretaría de Comunicaciones y su entrega de televisores en vez de convertidores de señales para avanzar con el ingreso a la televisión digital, pues ese plan fue calificado entonces como una acción política en tiempo de elecciones.

En la contraparte, el mandatario saliente y su gobierno respaldaron la reforma sectorial para que desde el regulador IFT se promoviera la colocación de más espectro para servicios. Como ejemplo, en 2013 había en el mercado mexicano de telecomunicaciones una disponibilidad de 222 MHz de frecuencias para telefonía celular y otros productos fijos inalámbricos, pero a noviembre de 2018, la cifra aumentó a 584 MHz, 2.5 veces más que hace seis años y México pasó entonces del sitio 15 al puesto número dos de entre los países con más señales asignadas al mercado en Latinoamérica.

Durante el sexenio de Peña, la autoridad reguladora trabajó para colocar en el mercado a la banda de los 2.5 GHz, recuperada parcialmente por el Estado en septiembre de 2013 y así acabó de una vez por todas con la polémica historia por su tenencia que desde 2011 provocó enfrentamientos entre sus entonces concesionarios y la Presidencia de la República.

Al mismo tiempo se fueron conformando distintos paquetes de servicios entre fijos y móviles y capacidad-calidad-precio y por aire y por cable. Aparecieron productos locales y nacionales. Y todo eso se vio reflejado, como ejemplos, por la aparición de Star TV como nuevo proveedor satelital de televisión e Internet; de AT&T en el mercado móvil; Izzi Telecom en el cable, mientras que Dish y Megacable se expandieron hacia otros negocios.

En este gobierno se definió un caso importante que dio certeza a todo un sector en los medios digitales: en 2016, el IFT estableció que Uno TV no es un canal de televisión por Internet, sino una plataforma con posibilidad de emitir señales de video en tiempo real y/o pregrabadas y no lineales, una determinación que entonces dio certidumbre a los contenidos por streaming como Chivas TV y otros.

México avanzó con el despliegue de redes de 4G y de 4.5G. AT&T cumplió con su prometida red para 100 millones de mexicanos y según OpenSignal, los mexicanos tienen velocidades de descarga en mejor posición que los nacionales de otros mercados. Sin embargo, se debe tener en cuenta que los índices de concentración de suscriptores en manos de Telcel no se han modificado sustancialmente y para el caso de la radiodifusión, no existe un dato contundente de que los canales públicos, que aumentaron en número y variedad, tengan realmente un impacto tangible entre las audiencias, estima Claudia Benassini, investigadora de la Universidad La Salle, una tarea para el nuevo gobierno.

Telmex y Maxcom fueron las empresas que más adolecieron por el nuevo ambiente regulatorio y económico: Maxcom enfrentó cuantiosas pérdidas por la eliminación de la larga distancia y los nuevos impactos también la obligaron a desprenderse de activos, por ejemplo con la venta de redes de fibra óptica y traspaso de clientes a Megacable. Telmex liga ya dos años de pérdidas por temas como la imposición de una tarifa que le impide cobrar a sus competidores por la interconexión de redes.

La reforma de telecomunicaciones dio y quitó, y también pudo ser aprovechada por todos los actores, una muestra de que su andamiaje funciona. Al amparo de la reforma, el constituyente estableció la llamada “tarifa cero” para Telmex-Telnor y Telcel y al amparo de la reforma y la Constitución, esas empresas combatieron esa medida en los tribunales y ganaron.

“Se creó un regulador autónomo que al mismo tiempo es autoridad de competencia, un hecho que reorientó los esfuerzos de la autoridad para impulsar la competencia a través de todas sus acciones, de forma que la regulación para impulsar la cobertura, la adopción tecnológica y la asequibilidad, siempre trae aparejada una óptica de mejorar la eficiencia de los mercados y el beneficio a los consumidores”, acompañó la comisionada María Elena Estavillo.

México prepara al fin del sexenio de Enrique Peña próximas licitaciones de espectro para 5G; un plan sobre Neutralidad de la Red y ha mandatado la separación funcional de Telmex, quien, por el ambiente regulatorio, verá su ingreso al video y la televisión durante el gobierno de Andrés López Obrador.

Fuente: El Economista

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