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Agencias

La alianza entre T-Mobile, filial estadounidense de Deutsche Telekom, y Sprint corre el riesgo de quedarse en el cajón de los fracasos si prospera el empeño de un grupo de senadores demócratas, obsesionados con tumbarlo. En juego hay más de 26.000 millones de dólares. El acuerdo que permite crear al tercer mayor operador de telecomunicaciones de EEUU (tras AT&T y Verizon) será ahora motivo de análisis tanto por el presidente de la FCC, el regulador sectorial en aquel país, Ajit Pai, y el responsable del organismo antimonopolio (DOJ), Makan Delrahim. “Nos preocupa profundamente que la fusión de Sprint y T-Mobile socave la innovación y elimine la competencia que ha demostrado beneficiar a los consumidores “, advirtieron los senadores a través de una carta.

Fuente: eE

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