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Por Plácido Garza, El Horizonte

López Obrador tiene muchos fierros en la lumbre como para andar poniéndose los guantes con cualquiera que le cante el tiro. Ojalá que alguien le recomendara ser selectivo y medir el costo-beneficio de los temas que merecen su atención y protagonismo, porque el que voy a narrar en seguida es determinante para el desarrollo de cualquier país: las telecomunicaciones.

Les platico: el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), cuya Unidad de Verificación dirige Miguel Monroy, es el organismo autónomo que garantiza el acceso equitativo a la infraestructura y otros insumos esenciales para las tecnologías de la información y comunicación, así como a los servicios de radiodifusión y telecomunicaciones, incluidos los de banda ancha e Internet.

Se supone que el IFT debe regular, promover y supervisar el uso, aprovechamiento y explotación del espectro radioeléctrico, las redes y la prestación de los servicios públicos de radiodifusión y telecomunicaciones, todo esto con apego a lo establecido en la Constitución.

Investigué lo que hay detrás de la operación de algunas empresas que venden servicios satelitales en México sin contar con la concesión que otorga el IFT para explotar la emisión y recepción de señales de satélites extranjeros en el territorio nacional.

Los reglamentos de dicho organismo dicen que  si una empresa no tiene concesión, debe contar con un contrato de adhesión firmado con algún concesionario autorizado por el IFT  y además tener un permiso de comercialización de servicios de telecomunicaciones que otorga el  mismo organismo.

Mi investigación reveló que al menos existen 50 empresas que operan en el llamado «mercado gris», que consiste en comprar tiempo a proveedores extranjeros sin concesión para operar en México.

Tanto el nacional que compra ese «tiempo gris» como el que se los vende desde fuera de México están en la ilegalidad, sin que el IFT revise este tipo de procedimientos comerciales.

Tales irregularidades se dan en los segmentos aeronáutico, marítimo y terrestre, y los reglamentos del IFT dictan que en caso de detectarse tal tipo de prácticas, procede clausura y castigo conforme a las penas de las leyes de telecomunicaciones.

Muchas veces, los clientes compran la «señal gris» debido a su desconocimiento sobre la ley federal de telecomunicaciones. Los servicios sin concesión –o sea, fuera de la ley– más vendidos en México son los operadores satelitales Inmarsat, Iridium y  Orbcomm.

Entre los más grandes consumidores o clientes de este tipo de servicios irregulares aparecen varias marcas muy conocidas.

El 90% de las aeronaves con matrícula mexicana que cuentan con equipos satelitales a bordo, compran «tiempo gris» a proveedores extranjeros que no tienen concesión autorizada para operar en México, sin que las autoridades practiquen las revisiones respectivas.

Lo mismo sucede con servicios terrestres que van desde un teléfono satelital hasta una flota de vehículos con comunicación vía satélite.

Debido a que ni el IFT ni la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) ponen un alto a esta práctica comercial,  se está incentivando el mercado irregular y la competencia desleal.

Verificando en los archivos del IFT y de la SCT, detecté a más de 50 empresas que operan sin concesión en el mercado de las tecnologías de la información y comunicación, servicios de radiodifusión y telecomunicaciones, incluidos los de banda ancha e Internet, y que explotan la emisión y recepción de señales de satélites extranjeros en el territorio nacional.

En la licitación pública electrónica de carácter nacional LA-007000999-E833-2018, convocada el 15 de diciembre del año pasado por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) por un monto de $40 millones de pesos, una de las ganadoras fue Spacenet Communications Services de México, S.A. de C.V. con domicilio en la avenida México, no. 803, colonia Santa Teresa, delegación Magdalena Contreras de la Ciudad de México.

El objeto de dicho concurso fue el «arrendamiento de comunicación satelital móvil en Banda ´L´, plan de contingencia».  Esta empresa ganadora no tiene la concesión para operar el servicio de Inmarsat en Banda  «L», y sin embargo vende esa «señal gris» de esos satélites extranjeros.

Al revisar los archivos del IFT detecté que la Sedena contrata a proveedores sin concesión para dar ese servicio a sus jets de uso militar.  Incluso asignan contratos en forma directa a empresas que venden «tiempo gris».

Además de Spacenet Communications, también operan sin concesión en el mercado nacional 3b Wave,  Broadband Systems de México, Satellite Phone Store, entre otras.

CAJÓN DE SASTRE

«Ante todo esto, ¿dónde está el comandante en jefe de las fuerzas armadas para exigirles a sus pupilos que cumplan con la ley?», se pregunta de mi Gaby, conste.

Fuente: El Horizonte

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