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Por Nicolás Lucas, El Economista

En la Ciudad de México y su área conurbada se acabaron oficialmente el 1 de marzo los espacios para la creación de nuevas estaciones de radio en el cuadrante de frecuencia modulada (FM) y la única alternativa disponible para ingresar ahora a este mercado es por compraventa o por renta de una frecuencia ya existente.

La otra vía sería que el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) ejecute un nuevo plan de “acortamiento” para las separaciones entre estación y estación, pero eso no ocurrirá en el corto plazo por el rechazo de la industria y sobretodo porque existe el riesgo perjudicial reconocido de que las interferencias técnicas pueden afectar a toda la banda.

El IFT entregó formalmente el lunes 1 de marzo de 2019 la frecuencia XHSCCG-FM 99.7 MHz, con cobertura directa en Ciudad Nezahualcóyotl, pero con alcance en la CDMX hasta en un rango de diez kilómetros, con lo que la banda de FM aquí se saturó y no hay más disponibilidad de espectro radioeléctrico para crear estaciones comerciales, públicas, sociales o comunitarias por la vía licitatoria o por migración de AM a la FM.

Las últimas concesiones de radio entregadas en la capital previas al caso de la 99.7 ocurrieron en 2017 y fueron para Radio Educación y Violeta Radio como medios públicos y comunitarios, y para Aire Libre como radio comercial; y en dos de los casos, esas señales fueron entregadas gracias a la migración de la AM a la FM y todas, resultado de la evolución tecnológica que permitió al IFT abrir más espacios en frecuencia modulada a una diversidad nueva de voces.

La 99.7 FM de Neza fue entregada a la organización “Radial Humanamente Positiva A.C.”, que desde el 27 de noviembre de 2015 intentó quedarse con esa señal, pero que fue hasta el 23 de enero pasado que logró hacerse con ella, cuando el pleno del IFT votó a su favor el acuerdo P/IFT/230119/36 para darle a esa entidad un título de concesión que le permite explotar la señal y entonces comenzaron a correr los 60 días hábiles contados desde que recibió su permiso, el 1 de marzo, para presentar al regulador el estudio sobre el área de cobertura y el plano de ubicación de su antena y una vez que el IFT apruebe ambos, Radial Humanamente Positiva tendrá 180 días hábiles para echar al aire su estación de clase A para radio social comunitaria sin fines de lucro.

En la Ciudad de México y su área metropolitana sólo quedaba disponible la frecuencia de los 99.7 MHz, pues en noviembre de 2016, la Unidad de Espectro Radioeléctrico (UER) del Instituto Federal de Telecomunicaciones determinó que en la zona de cobertura de la CDMX y sus cercanías –para esa ocasión con limite en Tlalnepantla y Tultitlán por el norte y hasta Chalco y Los Reyes Acaquilpan en el sur– había cabida para seis nuevas estaciones de radio que ya se dieron a concesionarios que migraban de la banda de AM y a grupos sociales, comunitarios y a agentes públicos como universidades con interés también en ir a la FM capitalina.

La señal 99.7 también fue peleada por las organizaciones Promoviendo México AC, Fundación Ecoforestal AC y Comunicadores Comunitarios del Arte y la Cultura AC; incluso, en el gobierno central hubo interés porque la frecuencia se entregara a un grupo que la explotara en transmisiones en lengua náhuatl.

Con la adjudicación de la señal XHSCCG-FM 99.7 MHz y el consiguiente agotamiento de los espacios en la banda de FM, quedan disponibles las frecuencias de los 1610, 1630 y 1690 KHz de AM, que posiblemente tomarán mayor valor e interés de parte la industria y potenciales concesionarios para hacerse con ellas.

En otro caso se encuentran las señales de los 790, 1030, 1110 y 1150 AM propiedad de Grupo Radio Centro, varias de ellas con hace 23 meses que se mantienen fuera del aire por complicaciones técnicas.

El otro caso es la 1320 KHz, propiedad un día del periodista José Gutiérrez Vivó y todas como posibilidades para sus actuales e interesados para entrar o mantenerse de manera comercial, pública o social en la radio de la Ciudad de México, porque representa un mercado de 25 millones de personas y más del 35% del negocio nacional.

Fuente: El Economista

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