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Por Nicolás Lucas, El Economista

El Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2018-2024, presentado el 1 de mayo por el presidente Andrés Manuel López Obrador promete hacer uso de las nuevas tecnologías como un habilitador del desarrollo económico para el país y también de tipo social para las poblaciones aún desconectadas de México por motivos geográficos o de marginación, principalmente aquellas de 500 habitantes y de ascendencia indígena y africana.

López Obrador promete que en septiembre de 2024, cuando ocurra el fin de su sexenio, habrá una cobertura de 95% de Internet en México, ocho puntos más que el nivel de cobertura heredado por el gobierno de Enrique Peña Nieto, y reconoce que supondrá la capa más complicada de penetrar con servicios de banda ancha por temas de poder adquisitivo y de tipo orográfico.

La penetración de Internet en México era de 46% en 2012 y de 52% en 2013, cuando Peña presentó su Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018. El modelo de Peña Nieto se basó en diagnósticos medidos en velocidades de conexión a Internet, que AMLO no utilizó en el plan presentado el miércoles pasado.

Para conseguir su objetivo y lograr que las inversiones de la iniciativa privada le ayuden a llegar a las poblaciones más apartadas de Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Veracruz y Zacatecas, los estados con mayor marginación en acceso a Internet —según las cifras del PND 2018-2024—, el presidente asegura que respetará la política regulatoria que determine el Instituto Federal de Telecomunicaciones y de otros órganos autónomos en la materia, además de que no pondrá en duda las inversiones que desplieguen las empresas del sector.

“El Gobierno de México promoverá el acceso a Internet como servicio fundamental para el bienestar y la inclusión sociales; impulsará las condiciones de acceso asequibles a Internet y a la banda ancha; fomentará la formación de capacidades digitales de las personas, las instituciones y los operadores; e impulsará el desarrollo de infraestructura en redes críticas y de alto desempeño”. Para alcanzar estos objetivos, dice el documento, el gobierno promoverá una política de competencia en los mercados.

“La política del gobierno de México estará orientada a desarrollar de manera eficiente las telecomunicaciones y la radiodifusión para el beneficio de los usuarios a nivel nacional, manteniendo las condiciones de competencia, certidumbre a la inversión, marco institucional eficaz y una regulación oportuna, moderna y pertinente”, dice el PND en sus páginas 171 a 174.

De esta manera, el Plan Nacional de Desarrollo intenta dejar en el pasado las acometidas del presidente López Obrador contra los órganos autónomos, al menos en lo que se refiere al sector energético y que todavía no llegan a su fin ante la lluvia de amparos contra las reducciones a los sueldos de funcionarios especializados emprendidos por la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) y el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), entre otros.

López Obrador tiene el diagnóstico de que sólo 39% de los habitantes en zonas rurales del país cuentan con un acceso de banda ancha, una carencia que se profundiza en Chiapas, Guerrero, Veracruz y Zacatecas, donde sólo 24%, 27%, 33% y 35% de las comunidades rurales usan Internet. El equipo del presidente en tecnologías de la información y telecomunicaciones sostiene en el PND que la población rural sin Internet, en 70%, pertenece al estrato social más bajo económicamente hablando.

El mandatario federal también busca el despegue del comercio electrónico en México y que este rubro sea un pilar de la economía digital mexicana para cuando deje la Presidencia. El e-commerce es una industria que generó 1,004,142 millones de pesos (corrientes) en 2017, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), y allí AMLO también quiere que sea de tinte social.

“Al promover el acceso a la banda ancha se fortalece la competitividad de las empresas y eleva la productividad de las personas trabajadoras. Por lo tanto, será necesario dar especial atención al desarrollo de operaciones de comercio electrónico y de ciberseguridad, así como al uso de productos financieros asociados al Internet (…) La economía digital abre una enorme oportunidad para desarrollar nuevos esquemas de negocio y formas alternativas de interacción, consumo y producción para impulsar el desarrollo económico; disminuye la necesidad de intermediarios y facilita el acceso a los mercados globales”.

“La promoción de las actividades económicas por Internet debe considerar las brechas digitales en las personas adultas mayores, personas con discapacidad, en comunidades marginadas y con presencia de población indígena y afromexicana, para que éstas contribuyan a un desarrollo incluyente y equilibrado”.

Fuente: El Economista

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