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Agencias

Los debates entre operadoras sobre las estrategias para el despliegue de la 5G han puesto de relieve diferencias clave en sus respectivos enfoques. Algunas de las operadoras quieren ser pioneras y otras buscan un enfoque más comedido.

Channa Seneviratne, director ejecutivo de ingeniería de Redes e Infraestructura de Telstra, ha explicado que quiere ser líder tecnológico, pero que “la razón decisiva es que el incremento de los datos en nuestra red 4G ha sido del 60-70% interanual”, con lo que “el caso de uso primordial y obvio” es el incremento de capacidad.

Por su parte, Paul Berriman, director de Tecnología del grupo PCCW de Hong Kong, observa que la elevada implantación de la fibra y una capacidad suficiente de la telefonía móvil dejan pocos incentivos para seguir adelante. “La primera etapa comenzará en algún momento del año que viene, cuando instalemos estaciones base de 3,5 GHz en zonas urbanas de elevada densidad.”

Kirsi Valtari, vicepresidenta de Eficiencia en Telecomunicaciones de la finlandesa Elisa, explica que la 5G encaja bien en el modelo de negocio de su firma. “Ofrecemos varios niveles que se diferencian por su velocidad, con datos móviles ilimitados, y ahora podremos comercializar velocidades aún más altas gracias a la 5G.”

Ingeborg Ofsthus, directora de Tecnología de Telenor Noruega, explica que está “atareada en probar, ensayar y experimentar” la tecnología con distintos suministradores y que sobre todo prueba “superposiciones” e “intercambios” para garantizar que esté “bien provista en lo tocante a conocimiento y experiencia”.

También observa diferencias clave “en los casos de uso, en el ecosistema, en la manera de trabajar con socios empresariales y de la industria”. La operadora tiene planes para efectuar una “drástica retirada de la tecnología antigua”, lo que significa que la 5G tendrá que cumplir con las funciones de esta última, en las que se incluye la prestación de servicios inalámbricos fijos para reemplazar la red de cobre (DSL). La directiva explica que es “la parte más sólida del caso”.

Haithem Alfaraj, vicepresidente sénior de Tecnología y Operaciones en STC, señala que el programa Vision 2030 de Arabia Saudita, destinado a diversificar la economía del país, es uno de los principales impulsores de sus planes 5G, al tiempo que destaca la importancia del ecosistema.

“Pienso que será una gran oportunidad para el movimiento de transformación digital que las empresas de telecomunicaciones han tratado de emprender durante los últimos cuatro o cinco años. Creo que esto lo acelerará.”

La firma quiere concluir la fase de pruebas durante los próximos meses y lanzar los servicios comerciales. Ha indicado que “la madurez de la tecnología sigue siendo un desafío para todas las operadoras”.

Seneviratne explica que “cada semana aparece un nuevo software en la red y lo esperamos ya como si formara parte de una rutina. Incluso en los dispositivos encontramos cada dos o tres semanas actualizaciones de los fabricantes de chipsets. Todavía es muy temprano, pero queremos ir aprendiendo las lecciones.” Proporciona información a las empresas fabricantes con las que trabaja para contribuir a que la tecnología alcance su madurez.

Industria

Dado que los despliegues iniciales de la 5G se han centrado en la mejora de la banda ancha móvil y en los casos de uso de telefonía fija inalámbrica, también se ha discutido el impacto de las redes de la próxima generación en los clientes industriales.

Ofsthus señala que buena parte de las discusiones giran en torno a la latencia, y a la necesidad de computación nuclear y periférica en la 5G. “Vemos que esos elementos aún no existirán cuando lancemos la 5G.”

“Por supuesto que serán muchos los interesados, pero, ¿cómo podremos hacerlo a escala, no solo en colaboración con uno o dos, sino con algo que de verdad pueda escalar y sea sostenible?”

Del mismo modo, Valtari afirma que Elisa no está segura de los plazos, aunque sí ha trazado planes para efectuar pruebas a finales de año. “Vamos a experimentar con los clientes industriales para hallar los primeros casos de uso realistas.”

Berriman explica que el mayor desafío al que se enfrenta PCCW es que tiene que pasar de unas 3.000 a unas 30.000 estaciones base, y de 4 millones a 40 millones de smartphones.

“Nos preguntamos dónde se halla el caso de negocio que lo hará posible, y también, desde un punto de vista operativo, cómo podemos lograr una provisión sin intervención, porque si al final el funcionamiento de los dispositivos exige intervención humana vamos a matar el caso de negocio.”

Fuente: MWL

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