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Agencias

Las operadoras deberían a conseguir que la 5G sea la generación tecnológica que cierre por fin la brecha digital que divide el mundo. Las cifras de la Unión Internacional de Telecomunicaciones indican que todavía hay en el planeta 3.900 millones de personas sin conectar.

En una sesión sobre colaboración interregional, Luciano Leonel Mendes, coordinador técnico del proyecto 5G-RANGE, ha explicado el trabajo realizado por dicha iniciativa, que se centra en cerrar la brecha de conectividad en áreas remotas de Europa y Brasil en colaboración con la Unión Europea.

Ha afirmado que el proyecto tiene una serie de objetivos, como por ejemplo llevar los servicios 5G a áreas rurales y remotas, y ha explicado que en algunos casos el problema no es la falta de acceso, sino más bien la calidad de lo que está disponible.

Según Mendes, “la conectividad de voz y datos es la última frontera que debemos atravesar para lograr el acceso universal a Internet. En las ciudades todo el mundo está conectado, pero cuando te alejas cinco o seis kilómetros, puedes quedarte sin conectividad, o con un servicio tan malo que no vas a querer pagar por él.”

“Ahora es el momento de corregir este desequilibrio y hallar una solución que permita conectarse a todo el que lo desee… tenemos que abordar la cuestión en la era 5G y no esperar a la 6G.”

Para motivar a las operadoras a invertir en zonas más remotas, Mendes ha explicado que el servicio en áreas mal atendidas puede promover la competencia y crear nuevas oportunidades de ingresos en ciertas industrias verticales, como por ejemplo agricultura inteligente, asistencia sanitaria a distancia, mejoras en la cobertura de carreteras y capacidades de Internet de las Cosas.

Añade que “es un mercado enorme para las operadoras”.

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