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Agencias

Amazon pretende hacerse sitio entre los operadores tradicionales de telecomunicaciones a golpe de millones y de tecnología satelital. Con semejantes recursos -aunque sin adelantar presupuestos ni plazos- la gran tienda online confía en extender su clientela potencial en zonas del mundo a las que por ahora no puede acceder por limitaciones técnicas. El planteamiento que subyace tras la nueva ofensiva es contundente: si todo el mundo pudiera conectarse a Internet, todo el planeta podría disfrutar de los servicios actuales y futuros de Amazon.

Al mismo tiempo que mejorará la calidad de vida de habitantes en situación muy desfavorecida, la multinacional sintonizará con los objetivos de la mayoría de los Gobiernos para llevar Internet a todas partes y combatir la brecha digital que afecta al planeta. Precisamente en este empeño, Amazon se verá las caras con otras grandes referencias online como Google, Facebook y Space X. El discurso de todos ellos es similar: “Mientras que el Primer Mundo goza de conectividades de grandes calidades, las zonas desfavorecidas parecen resignadas a las limitaciones para el desarrollo de decenas de millones de habitantes”.

Por lo pronto, para llevar el proyecto a la práctica el acceso universal a Internet, Amazon ha solicitado la pertinente autorización al regulador de las telecomunicaciones estadounidense FCC para poner en órbita más de 3.236 pequeños satélites de comunicaciones.

Acceso rápido y barato

Las referidas infraestructuras se situarán en 98 planos orbitales, a una altura de entre 590 y 630 kilómetros de la corteza terrestre, en condiciones idóneas para dotar de acceso a Internet sin interferencias. De acuerdo con los datos filtrados del denominado proyecto Kuiper de Amazon, la firma extenderá su cobertura desde la latitud 56º norte hasta 56º grados sur, lo que inicialmente excluiría a Alaska y varios países escandinavos, así como todo el territorio antártico en el sur. En conjunto, estos servicios serán capaces de cubrir el 95% de la superficie terrestre, aunque por el momento no existen planes manifiestos sobre los plazos de disponibilidad de los mismos y el presupuesto de la aventura. No obstante, expertos en el asunto aventuran que la ofensiva podría demorarse entre dos y cuatro años, el tiempo necesario para la construcción y puesta en órbita masiva de estos equipos. El siguiente paso será la comercialización de los mismos, con precios muy ajustados a los costes.

A través de esta tecnología satelital, la compañía presidida por Jeff Bezos estaría en condiciones de ofrecer un punto de acceso a Internet rápido y barato a cualquier lugar del mundo sin necesidad de desplegar las costosas infraestructuras de cable, fibra óptica o telefonía celular. Bastaría con una antena de satélite en cualquier lugar de la selva amazónica, el desierto africano o el pueblo más recóndito de los EEUU para poder disfrutar de servicios de Amazon, como la música, las películas o las compras online.

El trámite de solicitud de permiso ante la FCC es un requisito necesario tras la presentación realizada el pasado abril ante la cumbre de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), el organismo especializado de la Organización de las Naciones Unidas.

Potenciales clientes

Bajo el nombre clave de Proyecto Kuiper, Amazon pretende tejer una gran red de satélites en órbita terrestre baja capaces de ofrecer acceso de banda ancha de baja latencia y alta velocidad. Resulta fácil deducir que cuantos más internautas dispongan de acceso a la Red, mayor será el alcance de Amazon para ganar nuevos clientes. Según datos de la propia compañía de comercio electrónico, “existen 3.800 millones de personas en todo el mundo que carecen de un servicio de banda ancha confiable, de los que 21,3 millones de ellos son estadounidenses”.

Además, Amazon abre su propuesta a todo tipo de asociaciones con compañías que compartan idéntica visión a largo plazo. Google dispone de su proyecto Loon, a través de globos de helio. Estos elementos hacen las veces de satélite con la ayuda de la energía solar y las diferentes corrientes de aire de la atmósfera, todos ellos situados a una altura aproximada de 20 kilómetros.

Por su parte, Facebook ha probado con escaso éxito un sistema similar de red de acceso a Internet satelital tejida con la ayuda de drones y aviones no tripulados.

Asimismo, la compañía Space X, de Elon Musk -propietario de Tesla, Hyperloop y SolarCity-, controla 57 de los 60 satélites de banda ancha de Internet de Starlink (por los satélites LEO). El mismo magnate prevé habilitar otros 12.000 satélites para este realizar tipo de servicios online de alcance universal.

El proyecto Kuiper no forma parte de la denominada Blue Origin, la empresa estadounidense de transporte aeroespacial fundada por Bezos en el año 2000, aunque no se descartan todo tipo de sinergias. Según adelantó el propio fundador de Amazon la pasada primavera, Blue Origin confía en completar un nuevo viaje a la luna en 2024, a través del cohete New Glenn, adelantándose a planes similares de otras grandes compañías como SpaceX, que espera organizar un viaje a la Estación Espacial Internacional, al tiempo que la Nasa emplaza un desplazamiento hasta el satélite de la Tierra en 2031.

Fuente: eE

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