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Agencias

Vuelve y juega: los operadores siguen enfrascados en la discusión sobre si Claro es dominante o no en el mercado de datos. Y la razón por la que no han podido salir de la discusión es porque la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) lleva más de mes y medio aplazando una decisión que es fundamental para entrar a mirar si el tamaño de Claro en ese segmento es o no conducente para fijar precios en el mercado, o para impedir que sus competidores crezcan. Es decir, si es dominante y si además de eso afecta el mercado.

De un lado Movistar, Tigo y Avantel, (en voz de la competencia) argumentan que Claro tiene posición dominante y el fenómeno se traduce en que hay una limitación de ofertas, lo que genera que los precios no competitivos dificulten el acceso a una conectividad móvil. Sin embargo, si se revisan las cifras del Boletín Trimestral de las TIC (del Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicaciones), con corte al cuarto trimestre del año pasado, el crecimiento en la demanda de estos servicios no se ha visto afectado desde 2017.

Al cierre de 2018 en Colombia eran 11,65 millones los usuarios con suscripción a internet móvil, es decir un millón más frente a 2017. Claro, con 52,1% de ese mercado; Telefónica-Movistar, con el 29,5% y Tigo que tiene cerca del 12% son los más importantes del segmento.

“Tienen más”

Ese 52,1 % que tiene Claro del segmento es la base de la argumentación que han presentado los competidores para decir que la balanza está inclinada. ¿Pero es esto perjudicial para el sector? En el debate también habría que tener en cuenta lo que ocurre con las lógicas propias del mercado. Según Juan Carlos Martínez, abogado experto en industria, el hecho de que una empresa sea la más grande no quiere decir que esté obrando de manera errada.

“Es normal que la libre competencia y el crecimiento de un sector hagan que una empresa gane sobre otras. O que tenga el músculo financiero para hacer más inversiones, eso no es malo ni fuera de la ley. Lo improcedente es que a raíz de su participación reste competitividad” .

En un documento del 19 de diciembre de 2018, la SIC rinde concepto sobre el proyecto de resolución de la CRC en el que ésta identifica dos fallas: la dominancia de Claro y el empaquetamiento de servicios móviles. La CRC explícitamente habla de la capacidad de Claro “de determinar las condiciones de precios y cantidades en el mercado de servicios móviles sin consideración a los demás operadores competidores, configurándose así una posición de dominio que constituye en sí misma una falla en el mercado”.

Ante esto, la SIC concluye que es deber de la CRC revisar y soportar debidamente los asuntos concernientes a la declaración de dominancia de Claro y su efecto negativo en el mercado de servicios móviles. De hecho, en el documento la SIC menciona que “no resulta suficiente el soporte probatorio a efectos de acreditar que Comcel cumple con todos y cada uno de los elementos que permitan su calificación como operador con posición de dominio en el mercado de servicios móviles en los términos y condiciones establecidos por la propia CRC”.

Marcelo Cataldo, presidente de Tigo, cree que existe un peligro a razón del tamaño de la empresa. “El riesgo de un monopolio se traduce en que los usuarios, si no se toman las medidas a que haya lugar, pueden quedar con una sola opción para conectarse a internet, una sola opción de tarifas y, si no están satisfechos con el servicio, no tendrán ninguna posibilidad de cambio o mejora”.

Según Fabián Hernández, presidente de Telefónica-Movistar, hay una clara afectación al libre desarrollo de la competencia en la medida que Claro está en posición de establecer precios y de ejecutar prácticas restrictivas, actuaciones que, según el directivo, se traducen en afectaciones a los usuarios.

“En el largo plazo, si se mantiene la dominancia en el mercado de servicios móviles, con la probabilidad de traslado de dicha dominancia a los servicios fijos y de televisión por el creciente empaquetamiento de Claro, existe el riesgo de que ese operador logre la exclusión de sus competidores en el mercado”.

Aún así, el negocio en Colombia no ha restringido el ingreso de competidores. Bastaría con ver la llegada de marcas como Virgin, Avantel, la aparición de los servicios de ETB, o la entrada del Grupo Éxito a ese portafolio. Hace tres años en el país eran sólo seis los operadores con la capacidad de brindar estos servicios, hoy hay nueve.

Carlos Zenteno de los Santos, presidente de Claro Colombia, aseguró que su compañía, “como resultado de la nueva dinámica competitiva ha perdido casi 20 puntos de participación de mercado en los últimos 10 años; los precios de voz y datos móviles han bajado en los últimos cinco años 52 y 70 %, respectivamente, al tiempo que el consumo de datos crece a tasas superiores al 60 %, cada año”.

Corre el tiempo

Y mientras los operadores se siguen lanzando acusaciones, la CRC no toma una decisión. Concluir la discusión es vital por varias razones como que se viene la adjudicación del espectro que generará más cobertura en servicios y hará realidad las redes 5G, infraestructura que permitirá tener un internet más rápido, y hará viable que neveras, lavadoras y carros funcionen interconectados con una red.

De acuerdo con los operadores es necesario el anuncio de la dominancia antes de la adjudicación para equilibrar la balanza en cuanto a capacidad de infraestructura para quienes quieren quedarse con esa subasta, que se daría este año.

La decisión de dominancia está en manos de la CRC, que por ahora tiene tres comisionados expertos (Juan Manuel Wilches, Germán Darío Arias y Carlos Lugo). El lío está en que esa comisión se reestructuraría con la nueva la Ley TIC. Otra comisión, integrada por el Ministerio de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (Ministro o su delegado), un comisionado designado por el Presidente de la República y otros tres elegidos por concurso público, obligaría a reestudiar las posiciones de los operadores.

Que la CRC tome una postura en el corto plazo parece una meta lejana. En la reunión del pasado 7 de junio entre delegados y Ministerio, donde se suponía habría un decisión formal, ni se tocó el punto aunque estuvo dentro del orden del día. EL COLOMBIANO buscó la opinión del agente regulador, pero dijo que no hay información adicional sobre el proceso, y tampoco una fecha establecida para una eventual próxima reunión.

Lo que se tendrá en cuenta

Todos han presentado documentos con la idea de aportar para que la CRC tome una decisión informada. Y están en consideración. No obstante, Claro es el único operador que hace parte del proceso.

Mientras desde el lado de quienes quieren que se dé la declaratoria de dominancia se ha invocado la postura de entidades como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde), Claro ha recordado conceptos de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC).

El pasado 29 de junio en una carta enviada por los competidores de Claro a José Ángel Gurría, secretario general de la Ocde, se argumentó que “un retraso en la definición e implementación de las medidas adecuadas corre a favor del operador dominante y en detrimento del resto de los competidores, el mercado y la sociedad en su conjunto”.

Al mismo tiempo Claro defendió su postura recordando conceptos de la SIC anteriormente expuestos.

Por ahora, también los operadores pidieron incluir como antecedentes las declaratorias de abuso de dominio de Claro en Ecuador y México. En el primer caso, le fue interpuesta una multa por 138 millones de dólares, en 2014, al impedir la colocación de antenas donde el operador tenía instaladas radiobases. En el segundo fue a Carlos Slim, (accionista mayoritario de América Móvil, casa matriz de Claro), a quien se le obligó pagar 1.000 millones de dólares, en 2012, por imponer tarifas abusivas a otros mayoristas para que accedieran a su red .

Fuente: El Colombiano

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