Televisa vendió Radiópolis: Opciones para gastar 1,448 millones de pesos

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Por Nicolás Lucas, El Economista

La venta de Radiópolis reportó 1,248 millones de pesos en líquido y 200 millones de pesos más en dividendos a Televisa, son ingresos extraordinarios con los que los accionistas de la televisora pueden apuntalar sus planes de crecimiento orgánico en telecomunicaciones, o impulsar la consolidación de otras empresas y activos bajo el paraguas de su marca Izzi Telecom, que a junio de 2019 representaba ya el 39.96% de los ingresos del grupo.

Corporativo Coral de la familia Alemán compró ayer a Grupo Televisa su 50% de Radiópolis, un ente radiodifusor de 17 emisoras que directamente cubren un tercio del territorio nacional y con una red nacional de 130 estaciones afiliadas con la que llega al resto de la República y a distintos nichos de audiencias.

Televisa, que señaló a Radiópolis como el generador del 1.0% de sus ingresos totales, indicó que los recursos de esa venta irán al negocio de contenidos y de telecomunicaciones, por lo que es de esperarse que una buena parte de ellos terminen en las redes de Izzi Telecom, filial que al arranque de 2019 se llevó el 76.13% de toda la inversión de su matriz. Se trató de una inyección de recursos más de tres veces mayor a lo dirigido por Televisa a Sky en el mismo periodo, y como una manera de hacer frente al avance de Megacable, pues al cierre de marzo pasado ese operador invirtió 1,385 millones de pesos (72.8 millones de dólares) para crecer sus ofertas de triple y cuádruple play y apoyadas además con contenidos a la carta.

La televisora contaba al cierre de junio de 2019 con 7.39 millones de clientes de video con Sky, 567,755 menos cuentas que hace un año, mientras que a través de Izzi Telecom y otras cableras subsidiarias atendía hasta ese mes a 12 millones 412,669 suscripciones, 1.71 millones más usuarios que en junio de 2018.

La inversión que haga Televisa para reforzar a Izzi, a Sky y a su negocio de contenidos –por ejemplo en alianzas con OTTs como Netflix– también podría entenderse como una manera de prevenirse ante el posible advenimiento en el mediano plazo de América Móvil al negocio de la televisión de paga. Se trata de un momento propicio para tomar ventaja a Telmex, que aunque todavía mantiene la red más expandida de fibra óptica a escala nacional, dirigió menos dinero a la construcción de nuevas redes durante el primer trimestre de 2019 y con el argumento de que invertir más se traduce en más preponderancia para esa telefónica.

En ese periodo, Telmex mandó un aproximado de 110 millones de dólares al despliegue de redes y demás infraestructura, en tanto que Grupo Televisa invirtió 169.7 millones de dólares para el fortalecimiento de sus empresas del ramo, según los reportes financieros de ambas compañías a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV).

Queda por conocer, si una eventual estrategia de Televisa para la construcción de anillos metropolitanos y otras redes de transporte y/o de acceso basados en fibra óptica, derivada de este ingreso financiero, pudieran impactar y de qué manera a los planes del gobierno federal de lanzar un concurso para aprovechar ese tipo de infraestructura que hoy es propiedad de CFE. En foros de telecomunicaciones, voceros de Televisa no han confirmado un interés del grupo por contratar capacidad de transporte a una “estatal” de telecomunicaciones.

“La venta es consistente con su enfoque hacia telecomunicaciones y coincido que ese enfoque irá a redes y, quizá, a contenidos. Pienso que será más en redes para incrementar su competitividad en el mercado de telecomunicaciones fijas y luego combinarlo con lo móvil”, dijo Luis Fernando Borjón Figueroa, exdirector de Promtel y hoy consultor en telecomunicaciones.

Para Jorge Fernando Negrete Pacheco, presidente en Digital Policy & Law, la venta de Radiópolis y la inversión que haga Televisa con ese dinero, llega tarde para un mercado donde ha aumentado el número de actores y donde los competidores históricos del segmento como Megacable han invertido considerablemente y de modo persistente en los últimos años:

“Televisa tiene un problema estructural: su división de contenidos y de TV no está generando los ingresos necesarios para mantener esa unidad de negocio y comenzó a invertir tarde en telecomunicaciones. Pudo haber integrado un modelo exitoso de telecomunicaciones ofreciendo muchos servicios de valor agregado y no lo hizo. Acaba de solicitar un crédito; está solicitando que AMX no dé televisión y está vendiendo activos. No es fácil opinar en qué deben usar esos recursos. En todo caso, esta venta fue hecha como parte de una estrategia ya desarrollada para sanear a esa empresa”, dijo Negrete.

El negocio de telecomunicaciones, por satélite y por redes fijas, representa el 60.8% de los ingresos totales de Grupo Televisa; 39.96% lo aporta Izzi y otro 20.92% lo consigue de Sky, por lo que Televisa estudiará cómo utilizar los recursos obtenidos por la venta de la histórica XEW, germen que en la década de 1930 dio origen a todo ese grupo multimedios.

En principio, los 1,448 millones de pesos logrados por la venta de Radiópolis equivalen a 4.2 veces el valor de capitalización actual de Maxcom y es superior a los 1,062 millones de pesos conseguidos solamente por Izzi Telecom en 2018 como utilidad neta.

Después de la construcción de infraestructura, la opción inmediata para aprovechar esos recursos están en la producción de contenidos para las plataformas digitales y convertirse de lleno en un nuevo proveedor de contenidos, considera Gerardo Mantilla, especialista de Artifex Consulting.

“Televisa tiene experiencia en generación de contenidos y sacarle provecho a esa experiencia es clave, pero para enfocarse hacia las plataformas móviles, donde las características son completamente diferentes, desde el tipo de imagen a la pantalla del dispositivo, aunque muy rentables. Sus contenidos tienen que ser aptos para consumirse mejor en equipos celulares, por ejemplo, y establecer pactos con las plataformas, no hacer una nueva; venderle contenidos a Netflix, Disney o HBO, que ya tienen esas plataformas. Es una clave”, plantea.

Fuente: El Economista

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