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Agencias

En un momento en que la falta de rentabilidad es una de las características comunes de los grandes unicornios que han probado suerte en la renta variable de Estados Unidos -véanse casos como el del Uber, Lyft y próximamente The We Company (WeWork)-, Airbnb se ha convertido en una rara avis. Aunque todavía se desconocen públicamente los detalles de sus cuentas, el Wall Street Journal, citando fuentes cercanas a Airbnb, perfiló una radiografía en que la plataforma de alquileres temporales y compartidos contaba en el primer trimestre de este año con una caja de 3.150 millones.

Durante dicho periodo, la compañía logró 91 millones de noches reservadas a través de su sistema, lo que acumuló un valor aproximado de 8.400 millones, un 31% más que el mismo periodo del año pasado. En el conjunto de su año fiscal 2018, Airbnb registró un incremento de sus ingresos del 40% cuando se compara con el año precedente. Según la propia compañía, tanto en 2017 como en 2018, el EBITDA fue positivo. De acuerdo a los datos de SharesPost, la empresa liderada por Brian Chesky contaba con una capitalización de mercado de 27.900 millones al cierre de su última ampliación de capital en marzo de 2017.

Airbnb ha recaudado más de 3.091 millones de euros desde abril de 2009 y ha gastado una participación relativamente modesta de dicho capital. Andreessen Horowitz, Sequoia Capital, Y Ventures y Greylock Partners se encuentran entre sus principales inversores. Ahora, según adelantaba el WSJ, estaría preparando su próxima salida a bolsa que llegará en la primera mitad de 2020.

La compañía todavía no ha decidido si optará por un estreno al uso, en el que una compañía emite nuevas acciones con el objetivo de recaudar capital adicional, u optará por una salida directa, donde no se emiten nuevas acciones y solo se ponen a disposición de los potenciales inversores valores ya en circulación. Este último modelo fue el que usaron Spotify y Slack para sus respectivas salidas a bolsa y se caracteriza por contar con menos volatilidad. Dado que Airbnb parece no demostrar una imperiosa necesidad por contar con una nueva remesa de capital, una salida directa podría ser la modalidad más acertada. No obstante, dada la incertidumbre que se apodera de los mercados de renta variable, ante el acecho de una posible recesión tras la inversión de la curva de rendimientos, la compañía no descarta seguir retrasando su decisión de comenzar a cotizar en bolsa más allá de la primera mitad de 2020. En estos momentos, Airbnb cuenta con más de 6 millones de listados en 100.000 ciudades de 191 países. A medida que avanza hacia a su salida a bolsa, la compañía ha mostrado un mayor apetito por participar en otras áreas, como el lucrativo mercado de viajes de negocios al apoyar un servicio más profesionalizado de los propietarios que administran y operan múltiples viviendas en una o más ciudades. En lo que llevamos de año, salidas a bolsa como la de Uber han animado el mercado de los estrenos bursátiles. Sin embargo, el estado financiero de los considerados como decacornios, aquellas compañías que en el mercado privado superaron un valor a los 10.000 millones de dólares (9.012 millones de euros), preocupa.

Las salidas a bolsa se reducen pero crece la captación de capital

En lo que llevamos de año, las salidas a bolsa en Estados Unidos han recaudado un total de 42.400 millones de dólares (alrededor de 38.200 millones de euros al cambio), un 23,3% más que el año pasado por estas mismas fechas. No obstante el número de operaciones públicas de venta a las que se ha puesto precio alcanza las 106, casi un 20% menos. Los sectores de salud y tecnología lideran el número de nuevas compañías que han comenzado a cotizar en los mercados de renta variable.

Fuente: eE

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