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JenTelMx

Más de 1.950 satélites activos están actualmente orbitando la Tierra, y muchos más pronto podrían unirse a ellos, ha informado el El Foro Económico Mundial.

Los costos reducidos y la creciente competencia han visto un número cada vez mayor de satélites comerciales que alcanzan la órbita de la Tierra que, a diferencia de los programas espaciales nacionales, no reconocen las fronteras nacionales.

Si bien algunos países continúan viendo el espacio a través de una lente militar, colaboraciones como la Estación Espacial Internacional han unido a las naciones para ampliar los límites del conocimiento sobre el universo.

Este espíritu de cooperación también está dando lugar a una nueva generación de empresarios dispuestos a explotar el potencial del floreciente sector espacial.

La nueva carrera espacial

Los ambiciosos esfuerzos privados en el desarrollo incluyen operaciones de minería espacial y programas que permiten a los turistas pagar tarifas para experimentar ir más allá de la atmósfera de la Tierra.

El negocio también está en el creciente auge de empresas privadas que ofrecen capacidades de lanzamiento de satélites a clientes privados y gobiernos nacionales. Esto ha ayudado a la difusión de la tecnología satelital a los países menos ricos sin programas espaciales propios.

La base de datos satelital, compilada por la Unión de Científicos Preocupados (UCS por sus siglas en ingles), un grupo de defensa de la ciencia sin fines de lucro, muestra que Estados Unidos, a noviembre de 2018, tenía 830 unidades registradas en órbita. Ese número casi supera el total combinado del resto de los diez primeros. Le sigue China con 280, y Rusia es tercera con 147.

Sorprendentemente, Luxemburgo opera más satélites activos que grandes países europeos como Alemania, España e Italia. La Agencia Espacial de Luxemburgo (LSA), lanzada recientemente, utiliza las capacidades de lanzamiento de socios de la industria para alentar a los empresarios a cumplir sus objetivos espaciales comerciales.

Los satélites propiedad de compañías superan en gran medida a los utilizados por los militares, lo que refleja una tendencia creciente de que el sector privado se involucre más en la tecnología espacial.

El aumento en las operaciones espaciales comerciales ha aumentado el acceso a los servicios satelitales para todos y ha impulsado una carrera de inicio para nuevos participantes en el mercado.

Pero la prisa por poner más hardware en órbita tiene sus desventajas. Los desechos orbitales, o basura espacial, pueden desplazarse durante muchos años y son un potencial peligro para otros satélites. Han habido varias costosas colisiones que han resultado en la propagación de detritos en el espacio.

Otro potencial problema es la interferencia de radiofrecuencias. Cuando los satélites están demasiado cerca uno del otro y transmiten en la misma frecuencia, las señales de comunicación pueden distorsionarse o incluso bloquearse deliberadamente.

Si bien una señal de TV interrumpida puede resultar inconveniente, la pérdida de datos científicos o la interferencia con un satélite militar podría tener consecuencias más graves.

Para garantizar la sostenibilidad a largo plazo de las actividades del espacio ultraterrestre, el Comité de la ONU sobre los usos pacíficos del espacio ultraterrestre (COPUOS) está elaborando directrices sobre mejores prácticas. Las empresas, los gobiernos y los formuladores de políticas tienen el deber de mejorar la gobernanza en el espacio, lo que incluye ayudar a la industria a alcanzar su enorme potencial de manera responsable.

Con información del Foro Económico Mundial.

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