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Por Nicolás Lucas, El Economista

Elliott Management, un fondo internacional de inversiones con activos por 35,000 millones de dólares en industrias como la construcción, turismo, semiconductores o los medios de comunicación, compró el 1.1% de las acciones de AT&T por 3,200 millones de dólares y de inmediato planteó al directorio de esta compañía el desprendimiento de las operaciones no estratégicas de la empresa estadounidense. AT&T todavía en 2018 ocupó el primer lugar mundial de entre las marcas con mejor valoración de mercado e ingresos dentro del sector de telecomunicaciones, según el índice Brand Finance Telecoms 300.

El fondo criticó la compraventa de Time Warner por AT&T y duda de las sinergias que puedan generarse entre los negocios de distribución de televisión de paga/video y de generación de contenidos con los de telefonía e Internet, donde participa la compañía a través de adquisiciones, crecimiento orgánico e incursiones en nuevos giros.

Elliott Management planteó la venta de DirecTV en América Latina y la salida de AT&T de “las operaciones inalámbricas mexicanas”, un plural que no sólo alcanzaría a la operación móvil de AT&T en México, que tampoco ha logrado la rentabilidad a cuatro años de su incursión al país, pues la empresa estadounidense, además es dueña del 41% del sistema de televisión satelital Sky y al comienzo de 2019 comentó abiertamente en medios de su país sobre la posible la venta de esa participación ante los altibajos que viene presentando Sky de Grupo Televisa desde 2018, no vistos en una década. De hecho, el IFT analizó en 2017 obligar a AT&T a vender su parte de Sky para poder comprar Time Warner.

“A pesar de los más de 4,000 millones de dólares en fusiones y adquisiciones y una cantidad aún mayor comprometida con la inversión continua, las operaciones inalámbricas de AT&T en México siguen sin ser rentables y están por debajo de las expectativas (…) La entrada al mercado inalámbrico mexicano también ha superado severamente las expectativas, pero son las más grandes y perjudiciales”, escribió el fondo sobre el negocio mexicano en una carta retomada íntegramente por el portal Stocksharksnews.com.

Elliott Management advierte de esta manera que luego de casi 8,000 millones de dólares mandados a México para las adquisiciones de Iusacell-Unefon y Nextel e inversiones para la compra de espectro adicional en dos licitaciones del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), en 2015 y 2018, y el despliegue de infraestructura para desarrollar una red 4G con cobertura potencial de cien millones de mexicanos, AT&T sigue sin ser rentable.

Por el contrario, AT&T desacelera en México y aunque en el último reporte financiero a sus inversionistas estableció que lograría la rentabilidad en “algún momento” del segundo semestre de 2019. La compañía desaceleró 60.4% su captación de clientes en el periodo abril-junio de este año y su pérdida financiera neta se ubicó 207 millones de dólares, aunque ésta significó una reducción de 4.6% respecto al dato del mismo trimestre de 2018.

AT&T cerró el segundo trimestre de 2019 con 18.02 millones de consumidores mexicanos, prácticamente el doble que con los que empezó en 2015, con la absorción y combinación posterior de los usuarios de Iusacell/Nextel en su marca; pero sólo entre enero y marzo perdió casi 70,000 consumidores de alto valor.

Sky no ha visto sus mejores números desde el 2016. Sólo en el segundo trimestre de 2019, sus ventas netas cayeron 5.5%; su utilidad de operación descendió 9.3% y su cartera de suscriptores perdió 328,065 cuentas, hasta quedarse con 7.63 millones unidades generadoras de ingresos o UGIs, respecto al dato del igual tramo de 2018.

Las plataformas digitales de entrega de contenidos como Netflix son las que han captado los clientes que se han desconectado de Sky, porque desde el cierre del 2016 en que logró su último mejor pico –alza de 13.95% en ventas, 10.32% en utilidades y 10.19% en usuarios–, ha decrecido desde entonces 4.85% su base neta de clientes y 1.32% sus ganancias netas, en tanto que la plataforma de streaming estadounidense creció 91.13% su cuota de suscriptores entre 2016 y 2018, hasta tener 6.20 millones de abonados al cierre de 2018, de acuerdo con la consultora Dataxis.

Ante este repaso de números, Elliott Management considera que AT&T podría elevar en 60% su valor de capitalización, hasta los 440,000 millones de dólares o 60 dólares por acción después del 2021, con la ejecución de un plan que se enfoque mejor en retener y potenciar solamente a las operaciones que hoy son rentables para la compañía o aquellas que tengan futuro claro para la misma.

“Ellos son un fondo muy respetado y traen una visión de reducir al mínimo los riesgos y focalizar las inversiones en lo que genera rentabilidad. Se destaca por eso en todas sus inversiones”, dijo Gerardo Mantilla, analista de telecomunicaciones en Artifex Consulting.

Mantilla dijo que una salida repentina de México podría significar una pérdida financiera para el corporativo de AT&T, ante la posibilidad de rematar la operación mexicana, pues luego de haber invertido cerca de 8,000 millones de dólares habría que empezar la búsqueda de un tercero interesado dispuesto a pagar lo requerido por los dueños de AT&T y que además encaje con las políticas regulatorias y de competencia económica que en su caso pueda llegar a establecer el regulador en una situación así.

La operación móvil mexicana de AT&T aún debe dinero a los proveedores de infraestructura por los despliegues de su red 4G-LTE, principalmente a Huawei. Está pagando las anualidades por el espectro ganado en las bandas de 1.7/2.1 GHz y de 2.5 GHz. Recién logró renovar sus frecuencias en los 7 GHz, por lo que debe pagar otras cuotas económicas e invirtió también en una red para conectar gratuitamente a usuarios del STC Metro de la Ciudad de México, aproximadamente a 2.7 millones de personas.

Además, la compañía está en ruta de comenzar a planear futuros despliegues de servicios con Internet de las cosas (IoT, por su siglas en inglés) sobre redes de quinta generación, en tanto que desde finales de 2018 anunció los inicios de su red 4.5G, por lo que irse de pronto podría significarle una derrota y, quizá, un impacto para la reforma sectorial en telecomunicaciones que atrajo al primer operador mundial del sector, pero que no pudo quedarse más tiempo en el país. De marcharse, quedaría en duda también su intención de incursionar en el mercado móvil brasileño a través de la operadora local Oi, de la que según versiones del periódico español El Confidencial, Telefónica también muestra interés.

“Apenas termina de desplegar sus redes 4G y muchas de esas inversiones han sido financiadas por los grandes proveedores, que tampoco han recuperado esa inversión. Entonces, visto todo desde la perspectiva de una posible venta, obligada o no, vendría a poner en riesgo la recuperación de toda esa inversión como la pensaron y es allí donde analizarán si de pronto es conveniente recuperar menos dinero ahora con una venta así o esperar al retorno previsto y pensar en el tema de 5G y a tener que volver a invertir”, dijo Gerardo Mantilla, de Artifex Consulting.

“AT&T puede vender e irse y, como ejemplo, ganando sólo un 10% en vez de un 30% que pensaba; o también le puede pasar como a Telefónica, que no logra vender al precio que esperaba vender México y entonces ha decidido, por ahora, mantenerse e invertir. Si quiere vender en México va a depender de si consigue quién le quiera pagar por la operación que ya tiene comprometida en México. Elliott Management está metiendo presión, aún con la cantidad de acciones que tiene, pues son de mucha credibilidad y va a depender de cuál es el grado de compromiso de AT&T con su operación en México”, dijo Mantilla.

Fuente: El Economista

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