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Agencias

El presidente ejecutivo de SpaceX, Elon Musk, abrió el jueves su fábrica privada de cohetes al jefe de la NASA para una gira y un reporte sobre el progreso de la demorada cápsula de astronautas Crew Dragon.

La Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio está pagando a los contratistas SpaceX y Boeing 6.800 millones de dólares para construir los sistemas de cohete y cápsula para devolver a los astronautas a la Estación Espacial Internacional desde suelo estadounidense por primera vez desde que el programa de transbordadores espaciales de Estados Unidos terminó en 2011.

La visita del administrador de la NASA, Jim Bridenstine, a las oficinas centrales de SpaceX en el suburbio de Hawthrone, de Los Ángeles, y la posterior conferencia de prensa conjunta prevista para más tarde se dan en momentos en que SpaceX trabaja para superar desafíos técnicos clave en Crew Dragon.

También ocurre luego de una inusual disputa pública hace unos días entre Musk y el jefe de la NASA, quien se enojó con Musk en Twitter por celebrar un hito no relacionado logrado en el cohete Starship de SpaceX, mientras se retrasa la finalización del proyecto Crew Dragon.

“Es hora de cumplir”, dijo Bridenstine.

Musk enseguida le respondió en una conferencia de prensa, en la que citó el aumento excesivo de los costos en un cohete lunar rival de la NASA denominado Sistema de Lanzamiento Espacial.

Además de una muestra de unidad, se espera que SpaceX y la NASA actualicen el jueves a los periodistas sobre el esquema de lanzamiento y las dificultades técnicas de Crew Dragon, entre ellas preocupaciones por los paracaídas y una investigación sobre una explosión durante una prueba de la cápsula en abril.

Tanto las cápsulas de Boeing como SpaceX se han visto afectadas por retrasos y problemas en las pruebas que les han impedido alcanzar los objetivos para misiones orbitales tripuladas en 2019.

Fuente: Reuters

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