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Agencias

La suspensión de convenciones de cine y televisión como los Screenings de Los Ángeles, MIP, Series Manía y las regionales en América y Europa ha conmocionado a la industria, que necesita vender y comprar derechos de programación en forma constante y sistemática para nutrir la programación de salas cinematográficas, canales de TV abierta y paga y, no menos, los servicios de streaming.

La solución más inmediata ha sido al anuncio del lanzamiento de plataformas digitales temporarias, con una o dos semanas de duración, que permiten a los vendedores ofrecer sus contenidos y a los compradores potenciales seleccionar lo que consideren más conveniente para su tipo de audiencia, complementando el contacto y trámites legales con correos electrónicos, videoconferencias y otros recursos de comunicación ya existentes.

En este sentido, existen ya anuncios concretos como la alianza de NATPE, EventsTM y Prensario para poner al alcance de los “buyers” (compradores) que habrían asistido a los Screenings de mayo próximo, ahora cancelados, la programación que hubiera sido ofrecida por los exhibidores en el Intercontinental de Century City. En una iniciativa semejante, a partir del 25 de marzo y hasta el 7 de abril, Series Manía habilitará una plataforma para quienes hubieran concurrido al evento en Lille, Francia. A partir de ese día podrán visualizar los contenidos a ser ofrecidos allí, incluyendo parte de los del encuentro programado por TV France International en Biarritz para el 6 a 10 de septiembre. A la fecha, esta reunión no ha sido suspendida, dado que para esa fecha podrían haber sido controlados los estragos causados por el Coronavirus en Europa y sobre el transporte internacional en general.

Estos son pasos muy positivos para restablecer la dinámica del funcionamiento de la industria, que necesita tanto vender como comprar contenidos para mantenerse en funcionamiento. Los medios lineales, abiertos y pagos, tienen una urgencia adicional: necesitan contener una posible (y para ellos peligrosa) migración adicional a los servicios de “streaming” que, siguiendo la senda abierta por Netflix, tienen a su favor la posibilidad de elegir contenidos en sus vastos catálogos, opción que los medios lineales no ofrecen o posibilitan de manera insuficiente, como puede verse comprando la oferta VOD del cable frente incluso a la variedad de contenidos que ofrecen en su programación lineal.

Acción y reacción

La alternativa está abierta. Ahora, resta ver cómo reaccionará la demanda. Para muchos “buyers”, la situación de elegir programación online puede resultar poco amistosa, frente al trato y agasajos que recibieron cuando concurrían a los encuentros personales, en especial los de los estudios de Hollywood y, antaño, las fiestas ofrecidas en Hollywood por personajes destacados de la industria. Y cómo reaccionarán los productores independientes de contenidos, acostumbrados a vender en función de la confianza que les tienen los “buyers” a ellos y a su producto, y de los “slots” (horarios de programación) disponibles en cada canal o el presupuesto para compras que tiene cada servicio de streaming.

Los vendedores de contenidos tropiezan con otra dificultad: las giras de venta de contenido para visitar a los compradores en cada país también están suspendidas, por la crisis en el transporte aéreo y las restricciones al ingreso de personas a las distintas naciones. Confiar en que esto se solucionará pronto y que la pandemia pasará a ser un recuerdo desagradable es una opción riesgosa, por varios motivos: por un lado, la competencia puede ocupar rápidamente los espacios que deje cualquier reacio a abrazar la nueva era de la industria de los contenidos. Por el otro, dejar de vender compromete el futuro equilibrio económico y financiero de cualquier empresa. Al menos transitoriamente, habrá que plegarse a esta solución que ofrecen las plataformas digitales.

La pregunta que sigue pendiente es la que formulamos en nuestro comentario anterior “Covid-19 fusiona Hollywood con Silicon Valley” (ver link abajo): ¿Es esto transitorio y se volverá a la relación parroquial de encuentros personales y simpatía en las convenciones tradicionales de cine y televisión?

La respuesta es: Es poco probable. La nueva era traerá, al negocio de la televisión, cambios que ya se están dando en el negocio de las plataformas digitales como Google, Facebook, Amazon y Apple, por citar algunas de las pioneras. En este futuro que ha llegado a destiempo, la data reemplaza a la confianza (“trust”). Por supuesto, el uso que se da a esa “data” (ampulosamente bautizada “Big Data”) es microscópico. Más del 99% de la data actualmente disponible en el universo digital, que es inmensa, se aplica sólo a justificar decisiones humanas, muchas veces temperamentales o interesadas, de directivos y empleados que buscan conservar su empleo. Eso y tirar la “data” a la basura es aproximadamente lo mismo. Pero, el apetito por obtener nueva “data”, lo más detallada posible, es insaciable y seguirá en aumento.

Los tiempos se acortan

Otro aspecto a tener en cuenta es que los tiempos se acortan. Ya hemos visto que el tiempo de reacción de un adolescente ante un contenido, para decidir si le gusta o no le gusta, es de un par de segundos. Las plataformas digitales consideran que un banner o aviso en pantalla ‘ha sido visto’ si permanece de dos a tres segundos en ella. No importa que sea necesario más tiempo para visualizarlo y, sobre todo, comprenderlo, que es lo que lo convierte en una venta. Las temporadas de televisión se han reducido de 23 episodios a entre ocho y doce, con tendencia a seguir bajando a entre tres y seis. Sí, se producen en Estados Unidos más de 500 títulos nuevos por año, pero la cantidad de episodios ha bajado drásticamente y por lo tanto aumentaron los costos sin que el ‘tiempo de pantalla’ haya aumentado en paralelo.

El resultado de todo esto, para la industria, es que el efecto duradero de todo esfuerzo de venta es mucho menor que hace una década, por ejemplo. Es decir, hay que vender constantemente. Y la venta será individual, no por paquetes. Caerá en desuso la costumbre de decir ‘para que yo te pueda vender esta película, tienes que comprar también seis series, aunque no te sirvan’.

Este es otro aspecto a favor de las plataformas digitales, porque en la relación entre humanos hay límites de saturación por cantidad y por tiempo. Las decisiones de compra que tomen los “buyers” no estarán tan influenciadas por su amistad o relación con el vendedor, porque el vendedor no estará presente. Sólo podrá recomendar tal o cual título, al comprador le resultará menos embarazoso comprar en otro lado.

La competencia se endurecerá y las plataformas digitales no desaparecerán, aunque regresen las reuniones personales en las convenciones, porque darán buenos resultados frente a esta emergencia. Podrán marcarse deficiencias, solicitar mejoras, introducir innovaciones, pero están para quedarse, como Google y las redes sociales.

Quienes jueguen bien sus cartas en esta nueva era seguirán subsistiendo y progresando. Quienes las rechacen, lo más probable es que se vean en dificultades a breve plazo, especialmente si la pandemia resiste los esfuerzos mundiales de contención actualmente en curso o las economías caen demasiado como consecuencia del coronavirus.

Fuente: Prensario

 

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