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Por Nicolás Lucas, El Economista

Adolfo Cuevas abrió su presentación en el foro digital Latam Digital Now con la solicitud de un acuerdo al más alto nivel entre los actores políticos, sociales y empresariales para dejar atrás lo más pronto posible el impacto económico y sanitario del coronavirus, y explicó que una reacción sin alguna de esas partes directamente involucrada significará un intento fallido.

Adolfo Cuevas Teja es comisionado presidente interino en el Instituto Federal de Telecomunicaciones. En los 75 días que lleva en el cargo y hasta que el Senado elija al reemplazo definitivo del expresidente Gabriel Contreras Saldívar, el actual jefe del IFT ha definido, con apoyo de sus otros cinco colegas del pleno, la concesión que permitirá a las mayoristas de Telmex/Telnor operar por el mercado y también ha enfrentado los efectos de una inesperada pandemia de coronavirus que ya obligó al regulador a disponer de canales multiprogramados de TV para enseñanza básica, así como de un plan emergente de prestación de servicios que asegure la conectividad del usuario y aleje las interrupciones de las redes de comunicación.

Cuevas Teja y todo el IFT reaccionaron pronto al virus Covid-19, pues tres días antes del arranque de la estrategia de la Jornada Nacional de la Sana Distancia, el 23 de marzo, el regulador ya había suspendido y/o modificado sus operaciones cotidianas para atender la eventualidad de la pandemia.

En una nueva reacción, Adolfo Cuevas tuvo que salir esta mañana en un foro internacional de telecomunicaciones para buscar apoyos entre la industria y la academia para la defensa de los órganos autónomos como el IFT, cuya existencia ha quedado nuevamente en duda en el más alto nivel de este gobierno.

La reacción del jefe provisional del IFT parecería para algunos un mensaje de campaña para amarrar definitivamente la presidencia de este órgano autónomo para septiembre en el Senado, pero es una clara respuesta al jefe del Ejecutivo federal, Andrés Manuel López Obrador, que el viernes 8 de mayo cuestionó el trabajo regulatorio del IFT al enunciar que aquél es un organismo con más de 50 direcciones y con un costo para el erario de más de 1,000 millones de pesos por año, pero aún con eso los monopolios en la comunicación siguen en pie.

López Obrador matizó ese día sus dichos con la expresión de que los comisionados son funcionarios con especializada en su ramo y a los que debe respeto, tratando de alejar así la posibilidad de que se reescriba el cruce de 2019 entre la Presidencia de la República y la Comisión Reguladora de Energía, que culminó con la renuncia del comisionado presidente de ese órgano.

Adolfo Cuevas abrió su presentación en el foro digital Latam Digital Now, organizado esta mañana por la firma DPL Group, con la solicitud de un acuerdo al más alto nivel entre los actores políticos, sociales y empresariales para dejar atrás lo más pronto posible el impacto económico y sanitario del coronavirus y explicó que una reacción sin alguna de las partes directamente involucrada estaría condenada a los fallos.

Se requiere de un plan estructural, pero que no se enmarque en un programa político de corto plazo, ya que para salir de la pandemia, el sector de telecomunicaciones necesita de un esfuerzo tripartito que permita la transformación, explicó el comisionado. Para esto, Cuevas Tejas rememoró que la construcción de la política de Estado que en 2013 dio origen al IFT ha permitido contar con un regulador que funciona con una toma de decisiones apegada a la racionalidad y la evidencia, por ello demandó alejar tentación de desarticulación de un órgano autónomo así.

Debemos alejar toda tentación de una regresión y una desarticulación de instituciones valiosas, con el pretexto de que no han funcionado, porque en el marco general de crisis estamos afrontando un problema común. Debemos reforzar ese espíritu subyacente de que seguiremos actuando a través instituciones racionales, objetivas y que basan sus decisiones en la evidencia, y con ese propósito, nosotros continuaremos con nuestro actuar; es decir, apegados a la norma y a razones técnicas”, dijo Adolfo Cuevas.

El jefe suplente del IFT se mostró partidario de una menor carga regulatoria e impositiva para el buen funcionamiento del mercado de telecomunicaciones, ante el vaticinio de que la economía mexicana enfrentará un escenario “sumamente adverso” en la era post-coronavirus, pues Cuevas indicó que ante una depreciación aproximada del 30% del peso en su paridad cambiaria con el dólar y la advertencia de que el PIB del país se contraerá hasta en 10% este año, no hay espacio para que afectar a las empresas con gravámenes y políticas regulatorias que vulneren sus flujos de caja.

“Ante la pandemia, lo que debemos proyectar es un sector como un muro de defensa no sólo para evitar el contagio, sino que en conjunto proponer un modelo de país eficiente de mayores libertades y derechos”. Cuevas dijo tener un “prejuicio”, que es la libertad del mercado hasta donde sea necesario. Esto asegura que las inversiones se mantengan y el país resulte atractivo al capital externo.

Ahora mismo, el país significa un sobrecosto en las cuotas económicas para conseguir espectro, reconoció Cuevas y ello se demuestra en que Telefónica ha resuelto devolver aquí sus bandas radioeléctricas como parte de un plan para oxigenar sus estados financieros, por lo que para México la recaudación por bandas se volvió una enemiga de la nación. Tema parte es el IEPS a telecomunicaciones, cuya existencia se contradice con el derecho humano que significa el acceso a Internet, plasmado en la Constitución nacional, de ahí la necesidad de una regulación apegada a la realidad del mercado.

“El éxito que ya hayamos tenido en México es sólo un episodio del que debemos buscar su continuidad en beneficios de los usuarios (…) Buscaremos ese enfoque de regulación colaborativa, durante después de la pandemia; no se trata de imponer medidas que pueden funcionar en el corto plazo, pero que pueden lesionar severamente las finanzas de las empresas y hacerlas inviables. La nueva normalidad no es una normalidad donde veamos qué tanto podemos hacer de lo que hacíamos antes, sino de hacerlo distinto a lo que hacíamos antes. Veo en la pandemia una oportunidad de repensar el país y al sector con menos regulación y sólo una regulación eficiente”, defendió Cuevas Teja.

Fuente: El Economista

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