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Agencias

Telefónica ha recibido la noticia que venía esperando desde hace semanas por parte de la CMA (Competition and Markets Authority), el regulador británico de la competencia, con el visto bueno provisional para crecer en el Reino Unido. En concreto, este organismo ha autorizado inicialmente la propuesta de fusión de Telefónica O2 con Virgin Media y Virgin Mobile. Esa alianza dará lugar al mayor operador de telecomunicaciones convergente en el Reino Unido, con inversiones previstas por valor de 11.000 millones de euros hasta 2025. El joint venture de Telefónica y las marcas de Liberty Global está valorada en 36.000 millones de euros, lo que representa la mayor operación del grupo español a lo largo de su casi centenaria historia.

Según las autoridades de los mercados y la competencia de aquel mercado, y una vez examinadas todas las circunstancias en profundidad, «resulta improbable» que el acuerdo entre los dos grupos de telecomunicaciones genere «un aumento de los precios o a una reducción de la calidad de los servicios móviles, por lo que los clientes deberían seguir beneficiándose de una fuerte competencia». Al mismo tiempo, la fusión «no reducirá de manera sustancial la competencia en el suministro de servicios mayoristas», según la CMA.

El regulador dejó claro al principio de su investigación en profundidad que no le preocupaba el solapamiento de servicios minoristas como los de telefonía móvil, debido al pequeño tamaño de Virgin Mobile. Por lo tanto, los técnicos del organismo supervisor concentraron sus miradas en las posibilidad de que la fusión pudiera dar lugar a una reducción de la competencia en los servicios al por mayor como parte de esta revisión.

Según argumenta la CMA, «Virgin proporciona líneas alquiladas al por mayor a empresas de telecomunicaciones móviles, como Vodafone y Three, que utilizan para conectar partes clave de su red». Igualmente, O2 ofrece idénticos servicios a operadores de telefonía móvil como Sky y Lycamobile, que carecen de red de telefonía móvil propio, por el uso de las infraestructuras de O2 para proporcionar a sus clientes servicios de telefonía móvil.

Sin riesgo para los precios

Inicialmente, a la CMA le preocupaba que, tras la fusión, Virgin y O2 pudieran subir los precios o reducir la calidad de estos servicios mayoristas, o retirarlos por completo. Si esto llegara a ocurrir, la calidad de los servicios de telefonía móvil de estas otras empresas podría verse afectada y -si los aumentos de precios mayoristas fueran repercutidos por estas empresas a sus clientes- sus precios minoristas podrían subir. Todo lo anterior podría hacer que el propio servicio móvil de Virgin y O2 fuera comparativamente más atractivo para los clientes minoristas, pero en última instancia supondría un peor trato para los consumidores británicos. Ante estos temores, la CMA remitieron la decisión sobre la fusión a un grupo de miembros independientes de la CMA para que realizara una investigación en profundidad en la denominada fase 2.

Una vez examinadas todas las pruebas, el mismo grupo de investigación de la CMA ha llegado a la conclusión provisional de que no hay motivo para la preocupación respecto a una disminución sustancial de la competencia en relación con el suministro de servicios mayoristas por varias razones: Los costes del servicio mayorista (backhaul) son un elemento relativamente pequeño de los costes globales de las empresas de telefonía móvil rivales, por lo que es poco probable que Virgin pueda aumentar los costes de backhaul de forma que se produzca un aumento de las tarifas para los consumidores.

«También existen otros operadores en el mercado que ofrecen los mismos servicios de líneas arrendadas, como BT Openreach -que tiene un alcance geográfico mucho mayor que Virgin- y otros proveedores más pequeños. Esto significa que la empresa fusionada tendrá que mantener la competitividad de su servicio o arriesgarse a perder la costumbre de vender al por mayor«, explica la CMA en un comunicado. De la misma forma que sucede con los servicios de líneas alquiladas, existen otras empresas que proporcionan redes móviles para que las empresas de telecomunicaciones las utilicen, «lo que significa que O2 tendrá que mantener su servicio competitivo frente a sus rivales mayoristas para mantener este negocio«.

Martin Coleman, presidente de la comisión de investigación de la CMA, ha indicado que «ante la repercusión que este acuerdo podría tener en el Reino Unido, debíamos examinar esta fusión con detenimiento. Un análisis minucioso de las pruebas recogidas durante nuestra fase 2 de la investigación ha demostrado que es improbable que la operación dé lugar a un aumento de los precios o a una reducción de la calidad de los servicios móviles, lo que significa que los clientes deberían seguir beneficiándose de una fuerte competencia».

Fuente: eE

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