5G y 5G NR (FWA) proximos impulsores de WiMAX

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Por Redes&Telecom

Este término alude a todas las tecnologías que utilizan los operadores para dar servicio de acceso fijo inalámbrico de última milla. Conocida también como FWA aporta grandes ventajas frente a la fibra o el ADSL. Su ámbito de aplicación no sólo se circunscribe a las zonas rurales, como tampoco 4G ni 5G son sus grandes amenazas.

La tecnología WiMAX (del inglés Worlwide Interoperabilty for Microwave Access, Interoperabilidad mundial para acceso por microondas) se entiende como un método de conexión a Internet en el que los datos se trasmiten a través de ondas de radio en frecuencias de 2,5 y 5,8Ghz. Funciona mediante la emisión y recepción de ondas de radio a través de radioenlaces ubicados en lugares estratégicos y no requiere mayor infraestructura que una pequeña antena colocada en la fachada del domicilio orientada a un repetidor. De la antena se tira un cable que llega hasta el router o directamente al ordenador. Eso sí, la antena que se instala necesita tener un contacto directo con el repetidor sin obstáculos que impidan la visión directa como un árbol o un edificio. No obstante, en el caso de que se diese esa situación, existe la posibilidad de instalar “rebotes”, es decir, puntos de conexión intermedios entre el emplazamiento y el lugar de la instalación de Internet WiMAX. Sea como fuere, su alcance es hasta 70-80km como máximo desde el repetidor.

Esta sería la definición oficial. Sin embargo, conviene aclarar que, como especifican los expertos, se trata de un vocablo obsoleto y aunque se sigue utilizando, actualmente se la conoce formalmente como FWA (Fixed Wireless Access).

Javier Guillén Álvarez, director general deAlbentia Systems, explica que comúnmente el término “WiMAX” se usa para denominar a todas las tecnologías que utilizan los operadores para dar servicio de acceso fijo inalámbrico de última milla ya sea en la banda libre de 5GHz o en bandas licenciadas. O dicho más claro, todo equipamiento utilizado para llevar el servicio de Internet y telefonía fija a las viviendas o empresas por el aire, sin necesidad de desplegar cableado o fibra entre la red del operador y las viviendas/empresas del cliente final.

Método de conexión a Internet en el que los datos se trasmiten a través de ondas de radio.

A grandes rasgos, podría ser similar a la conexión Wi-Fi o por satélite, pero las características de este desarrollo hacen que sea una buena alternativa a la fibra óptica y el ADSL pues permite llevar Internet y telefonía a zonas donde no llega la conexión por cable o no admiten un servicio de calidad. Tal y como reconoce Etién Aldea Villa, director de Marketing y Comunicación de Embou: “WiMAX es la mejor alternativa al ADSL porque permite una navegación más rápida y mayores anchos de banda”. No en vano, empresas como Embou ofrecen una velocidad de hasta 100Mb y su precio es muy competitivo gracias a su robusta red de telecomunicaciones. A través de esta conexión inalámbrica se pueden ofrecer distintas gamas de servicios como accesos a Internet, telefonía IP o creación de redes virtuales VLAN, entre otras prestaciones para empresas.

En este sentido, Javier Gomez, regional director para Iberia y el Mediterráneo de Cambium Networks, observa que “la tecnología inalámbrica ha avanzado muchísimo, y hoy por hoy se pueden ofrecer servicios incluso de muchos Gigas a clientes vía soluciones inalámbricas muy asequibles, muchísimo más que la fibra, ya sea empresas o servicios residenciales. El usuario final lo que busca es acceso de calidad, ultra rápido, eficiente y de mínima latencia. No saben si la fibra es mejor o peor. No saben cómo les llega el acceso. Lo que sí saben es que quieren una experiencia de usuario perfecta”. Asimismo, el directivo argumenta que la fibra es ultra costosa, y los operadores saben que rentabilizar la fibra lleva en torno a entre 6 y 9 años, mientras que las soluciones inalámbricas, entre 5 y 9 meses. Por lo tanto, es económicamente más rentable el despliegue inalámbrico que el de fibra. “Cierto es que la tendencia ha ido hacia la fibra, sin embargo, hoy en día conviven tecnologías basadas en fibra y en inalámbrico, con la ventaja de este último en que se llega más rápidamente al cliente, razón por la que muchos operadores que empezaron a mudarse a la fibra, han regresado al FWA (Fixed Wireless Access), ya que la rentabilidad y rapidez de despliegue es 10 veces más favorable que con fibra. Aporta no solo grandes velocidades, sino facilidad de despliegue, llegar donde la fibra no llega, así como abaratar tremendamente los costes”, pormenoriza.

Por su parte, desde Albentia Systems esgrimen las siguientes ventajas:

Tiempo y coste de despliegue del servicio. Todo sistema de transmisión de datos consta de dos partes claramente diferenciadas: el equipamiento transmisor/receptor y el medio de transmisión por el que la señal viaja de uno a otro. En la fibra y el ADSL el mayor coste y tiempo del despliegue está dedicado a llevar una tupida red de cientos de kilómetros de cable o fibra que comunica cada hogar con la red del operador. Aquí hay dos opciones de despliegue: en zonas rurales, ese cableado o fibra va por el exterior, visible, normalmente por fachadas y postes. En el caso de núcleos urbanos grandes, la normativa no permite estos despliegues “a la vista”, lo que los encarece y complica más todavía, pues es necesario conseguir permisos de paso, hacer zanjas y construir canaletas o alquilarlas a un tercero para que la red quede completamente soterrada.

En el caso de WiMAX, el medio de transmisión es el aire, que, afortunadamente para todos, ya está puesto ahí desde el primer momento. Si la banda de trabajo del equipamiento es libre, el medio de transmisión no tiene coste directo; si es banda licenciada, supondrá un coste recurrente anual. Por tanto, permite desplegar el servicio hasta el cliente de forma mucho más rápida y económica que las redes cableadas.

Desde el punto de vista del operador, además, es una inversión de mucho menor riesgo, ya que en caso de que en una zona el éxito comercial sea bajo, la inversión a rentabilizar será mucho menor e incluso, en caso de fracaso absoluto, podremos tomar ese mismo equipamiento y trasladarlo a otra población o zona. En el caso de las redes cableadas, no es posible, ni tiene sentido retirar los cientos de kilómetros de fibra para volver a desplegarlos en otra población, ya que el mayor coste está en elementos irrecuperables, como la mano de obra del despliegue o el coste de oportunidad de aquel tiempo: el mes que se estuvo cableando una población que ha sido un fracaso comercial, no se dedicó a cablear otro que podría haber sido un éxito y esto supone un tiempo y cuotas mensuales de servicio no cobrado que no se recuperarán.

Hoy en día, no es nada extraño entrar en una zona rural y encontrar en su núcleo urbano varias redes de fibra desplegadas en paralelo de distintos operadores, cada una con sus cajas de distribución en las fachadas de los edificios y de las que se ven salir hacia las viviendas particulares únicamente una o dos conexiones de las 16 a las que esperaban llegar. Esas redes van a ser realmente difíciles de amortizar.

La última ventaja que destacaría de los despliegues de redes WiMAX, aunque es a la que prácticamente nadie hace referencia porque responde más a un criterio estético, es precisamente la ausencia de cableado visible recorriendo toda la población. En las zonas rurales, prácticamente todos los despliegues de fibra que se están realizando son “aéreos” y vistos porque es la solución más económica. Es decir, que constan de cables multifibra y cajas de distribución recorriendo las fachadas de todas las viviendas y cruzando las calles sobre cables de acero entre postes. En general, esta infraestructura no es compartida, sino que cada operador despliega la suya en paralelo a la de los demás. La concurrencia creciente de redes por núcleo urbano está convirtiendo lo que en principio parecía un mal necesario a cambio de tener Internet de alta velocidad en un drama estético en áreas que anteriormente tenían mucho encanto.

No sólo en pueblos

Es la opción más indicada para entornos rurales a los que no llegan las tecnologías por cable como el ADSL o la fibra óptica, aunque también se aplica a regiones diseminadas, polígonos industriales o extrarradios de poblaciones grandes. Podríamos decir que esta propuesta inalámbrica se está aplicando tanto en ciudades como en pueblos debido a los elevados costes que supone tirar fibra en estos enclaves: permisos, levantar zanjas, mano de obra… y meses y meses de instalación. Mientras que la alternativa “sin cables” permite una implantación en días, concediendo varios gigas de servicio y por muy bajo coste.

“En Embou contamos con más de 1.110 emplazamientos conformando una infraestructura que permite cubrir la mayor parte del territorio aragonés”, detalla Etién Aldea.

Sobre este particular, Javier Guillén, de Albentia Systems, puntualiza que “tecnológicamente, la única restricción que hay a la hora de desplegar este tipo de redes inalámbricas es que haya línea de visión directa (LOS) entre la estación base o punto de acceso y los terminales instalados en las viviendas de los clientes”, como comentábamos al principio de este artículo. “Con nuestra tecnología (aerdocsis), se pueden alcanzar coberturas cercanas a los 30km desde la estación base y, por otro lado, en cada una de ellas podemos soportar un gran número de viviendas conectadas simultáneamente. Muchos operadores que trabajan con nosotros tienen entre 200 y 400 viviendas conectadas a una sola estación base, por lo que la infraestructura, si se llena con clientes, se rentabiliza rapidísimo” continúa.

Con estas características, y sobre el papel, se puede dar servicio igual de bueno tanto en áreas muy densas, como núcleos urbanos, o en zonas rurales. Bien es cierto que las prerrogativas que concede WiMAX frente a las redes cableadas se hacen mucho más patentes en ámbitos rurales, donde la fibra no puede competir en coste y en velocidad de despliegue, ni siquiera subvención mediante. Pero son igualmente válidas en entornos densificados en los que el operador en cuestión no tenga ya una red desplegada.

En España, lo normal era hasta hace poco tiempo encontrarse los grandes núcleos urbanos con fibra/cable o ADSL y con servicio inalámbrico en la periferia de dichos núcleos y en todos los perímetros rurales, que es la mayoría del territorio nacional. La capilaridad de la fibra ha avanzado mucho en los últimos dos años, especialmente desde que los operadores locales han empezado también a desplegarla, y el panorama ha cambiado notablemente en cuanto a que consideramos núcleo urbano, pero la distribución de tecnologías sigue siendo muy parecido: donde hay mayor densidad de clientes, fibra o cable, donde esa densidad disminuye, WiMAX.

“En realidad, la decisión de los operadores en cuanto a qué tecnología despliegan debería responder a criterios de calidad de servicio entregado, rentabilidad económica, riesgo de la inversión y costes de oportunidad. Y si se atiende a esos cuatro criterios, las tecnologías inalámbricas como la que nosotros hemos desarrollado tienen muchísimo que decir en todos los ámbitos”, sentencia el director general de Albentia Systems.

No olvidemos que nuestro país está a un 63% de cobertura de servicio de calidad de acceso a Internet en el ámbito rural, muy muy lejos de la Agenda Digital Europea 2025 y 2030, y de las más bajas en el viejo continente en estos entornos.

La falsa amenaza de 4G y 5G

Se dice que las últimas generaciones de redes móviles, como 4G y la actual 5G, están impulsando su desaparición, pero lo cierto es que todavía queda mucho tiempo para que estas sustituyan a WiMAX -si es que llegaran a hacerlo porque su utilidad es diferente-, ya que tienen una cobertura muy limitada y llegan solo a las grandes ciudades. Por otro lado, estas infraestructuras celulares tienen límite de descarga y no va asociado a un teléfono fijo. Con WiMAX no existe límite de descarga y puedes tener Internet y fijo en un mismo sitio, especifican desde Embou.

“4G y 5G son tecnologías de acceso móvil y las recogidas bajo el paraguas del término WiMAX son tecnologías para acceso fijo. Esta perogrullada, que pasa desapercibida en casi todos los titulares de prensa que sugieren esta idea, tiene muchas implicaciones reales. La primera cuestión viene de para qué han sido concebidas unas y otras y qué uso se espera que se haga de ellas. En realidad, son tecnologías para usos totalmente complementarios”, confiesan desde Albentia.

Revelan que las tecnologías móviles, en primer lugar, esperan en el lado del cliente un teléfono móvil. Es decir, un dispositivo alimentado con batería, pequeño, que se mueve con nosotros, que por sus dimensiones físicas y uso no puede tener antenas con una ganancia grande ni apuntarse hacia ningún sitio concreto. Por mucha tecnología que le pongamos, si no se recibe señal con potencia suficiente no se pueden usar las modulaciones tan densas que exigen los sistemas inalámbricos de banda ancha. Para suplir estas necesidades de potencia, en sentido descendente se consigue con transmisores enormes en las azoteas de los edificios que transmiten potencias radiadas del orden del kilovatio. Todo para lograr que el terminal a cientos de metros reciba algunos cientos de milivatios, si hay suerte. En sentido ascendente, esto no es posible, ya que nuestro smartphone, por mucho que nos pongamos, no va a poder transmitir más que algunos milivatios sin que nos arda el bolsillo o la mano. Por eso, a nivel radio, las tecnologías móviles no son simétricas. Están pensadas para obtener velocidades muy razonables de descarga, pero desde luego, tendremos problemas serios cuando todos nos pongamos a intentar hacer una videoconferencia con varios compañeros de trabajo durante varias horas al día.

¿Por qué tenemos todos entonces esta sensación de que los móviles nos dan banda ancha casi sin limitaciones y con cualquier servicio como videoconferencia sin problemas? Pues porque, si nos fijamos bien -prosigue Javier Guillén-, en nuestro día a día estamos muchísimo más tiempo con los teléfonos conectados a una red fija vía Wi-Fi, que a la red 4G o 5G y esa red fija, que estamos usando el 90% del tiempo, tiene detrás una red cableada o una conexión tipo WiMAX. “De hecho, muchos de nuestros clientes (operadores) han ido reemplazando las redes 4G que desplegaron hace pocos años para acceso fijo por equipamiento aerdocsis por varios motivos, pero uno de los principales es por la incapacidad de estos sistemas de proporcionar capacidades ascendentes suficientes para, por ejemplo, teletrabajar desde casa”.

En el último año, debido a los nuevos hábitos a los que nos ha llevado el confinamiento, se ha puesto a prueba la capacidad en subida de todas las redes de los operadores y ahí es donde las redes de acceso fijo, con la salvedad del ADSL, desempeñan a la perfección el trabajo para el que fueron diseñadas.

También desde Cambium Network desmienten esta afirmación: “4G y 5G es la definición de varios tipos de tecnología para ofrecer determinadas calidades de acceso a Internet. Recordemos que la mayoría de las torres de telecomunicaciones no están cableadas con fibra, por lo que las comunicaciones inalámbricas se tornas NECESARIAS para la comunicación entre torres. Si hablamos de servicio a clientes, igualmente 5G NR se define para conectar clientes en FWA (Fixed Wireless Access) a velocidades de vértigo, por lo que son perfectamente compatibles. Cientos de operadores e incluso carrier se están preparando para instalar masivamente esta tecnología, ya que avanzan más rápido en ofrecer a sus clientes velocidades de varios cientos de Mbps y mínima latencia, a coste irrisorio frente a la fibra, y todo en 5G, en las frecuencias licenciadas de 3m5Ghz o en entornos de 60Ghz (no licenciado) en incluso en 26 y 28 Ghz que requieren una licencia muy económica”, argumenta Javier Gómez, de Cambium Networks. “5G y 5G NR (FWA) serán los impulsores de que los operadores denominados WISP pasen de ofrecer servicios de varios cientos de Mbps incluso de giga a clientes en las tecnologías mencionadas”, concluye.

En este sentido, el mercado mundial de servicios de banda ancha de acceso inalámbrico fijo (FWA) ha crecido rápidamente, suministrando acceso de banda ancha a hogares y empresas. Se espera que las implementaciones de redes 5G aceleren el ascenso de esta industria en los próximos años. De hecho, ABI Research prevé que el mercado mundial de 5G FWA CPE comercializará más de 4 millones de unidades en 2021, alcanzando los 11,7 millones de unidades en 2025. Los actores de la industria están trabajando para ampliar el rango de 5G FWA utilizando el espectro mmWave. Por el momento, los despliegues de 5G FWA mmWave se limitan a implementaciones de alta densidad.

Fuente: R&Telecom

 

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