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Ricardo Sametband, La Nación

El Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) publicó ayer una gacetilla donde da cuenta de la 75ta reunión de su directorio y, también, de un dato quizá más importante para los argentinos: la definición de las frecuencias que se destinarán en la Argentina para el 5G, el estándar de telefonía móvil que sucede al 4G, que ofrece conexiones de mayor velocidad y que ya han implementado unos 60 países.

Definir qué frecuencias se usarán es importante: le dice a todos los integrantes de la industria qué parte del espectro se destinará a esta tecnología; así, quienes están en el rubro pueden seguir las pruebas que se iniciaron hace un lustro, pero ahora con mayores definiciones. Los fabricantes de equipos de telecomunicaciones y las operadoras nacionales, no obstante, deben esperar a otra cosa: que el Gobierno licite esas frecuencias, es decir, que las ponga en alquiler para que las operadoras puedan usarlas y, a su vez, brindar servicios de internet móvil de quinta generación a sus clientes.

En concreto, las bandas reservadas para 5G son:

Banda de 1500 MHz: 1427 — 1518 MHz (n75/n76)

Banda AWS-3: 1770 — 1780 MHz / 2170 — 2200 MHz (n66)

Banda de 2300 MHz: 2300 — 2400 MHz (n40)

Banda de 3500 MHz: 3300 — 3600 MHz (n78)

Banda de 26 GHz: 24,25 — 25,75 GHz (n258)

Banda de 38 GHz: 37 — 43,5 GHz (n260)

Fenomenal, con ese dato algún técnico podrá ajustar sus equipos para que transmitan y reciban información en la frecuencia adecuada, pero ¿de qué le sirve a una persona que lleva un celular en su bolsillo? Bueno, ahora los fabricantes de teléfonos pueden comenzar a vender equipos con 5G en la Argentina con la confianza de que, si son compatibles con esas frecuencias (es decir, si son capaces de transmitir y recibir información en esas bandas), cuando se habilite finalmente el 5G en la Argentina, los equipos serán compatibles. Cada país tiene que elegir sus bandas (que son comunes a otros países). Para 4G la Argentina, por ejemplo, usa la banda B2, B4, B7 y B28. El 5G, en teoría, usará las bandas n75, n66, n40, n78, n258 y n260 (según el orden publicado por el Enacom).

En el caso del 5G es lo mismo, con la complicación de que hay varias versiones de 5G: 5G NSA (por Non Standalone, que usa parte de la tecnología de 4G para funcionar), 5G SA (Standalone), que ya es 5G puro; Sub6, que refiere a las frecuencias por debajo de 6 GHz pero por encima de las denominadas de banda baja; y mmWave, por encima de los 24 GHz (hasta 100 GHz). Este último (que en la Argentina serían las de 26 y 38 GHz) permite servicios de mucho ancho de banda, pero poco alcance, y requiere la instalación de más antenas que las versiones de frecuencias más bajas.

Las frecuencias más bajas tienen menos velocidad, pero más alcance; las más altas transportan más datos, pero son más débiles (les cuesta más pasar a través del cemento, por ejemplo). Es como la AM, que usa frecuencias que se miden en kilohertz, contra la FM, que usa megahertz (es decir, mil veces más ciclos). La AM tiene largo alcance y baja fidelidad; la FM tiene corto alcance, pero mejor calidad de sonido. Por eso donde usan el estándar mmWave se necesitan más antenas para dar un buen servicio 5G. Al igual que el 4G, no obstante, el salto entre las múltiples bandas de frecuencias es transparente para el usuario.

A eso hay que sumar un formato híbrido que usa las mismas frecuencias de 4G para enviar 5G; se lo llama DSS y es lo que está usando Personal en la Costa Atlántica para ofrece una experiencia 5G en algunas playas de Mar del Plata, Pinamar y Cariló. El acceso es automático; sólo se requiere un teléfono compatible con 5G.

Qué teléfonos son compatibles con 5G en la Argentina

En la Argentina, tanto Samsung como Motorola llevan vendiendo teléfonos con la capacidad para acceder a redes 5G hace un tiempo. En el caso de Motorola, se trata del Moto Razr 5G y de los modelos Edge 20 Pro y 20 Lite, además del Moto G100. Samsung, por su parte, vende los Galaxy S21, 21+ y S21 Ultra 5G, el Galaxy Z Fold3, Galaxy Z Flip3 y Galaxy A52, todos con 5G. La familia del iPhone 13 que por estos días salió a la venta en la Argentina también es compatible con el 5G local, lo mismo que el Xiaomi Mi 11 Lite 5G.

Hay que tener en cuenta, no obstante, que una vez que estén licitadas las redes 5G (algo que, por ahora, no tiene fecha) lo recomendable será esperar a que los fabricantes publiquen una actualización del firmware de los teléfonos, que ajustará de la mejor manera los módems de esos equipos para que sean capaces de sintonizar las frecuencias de cada operador; hay que recordar, además, que al igual que el 4G no todas las bandas se usarán en las mismas zonas (las de frecuencia más baja se llevan mejor con áreas suburbanas o rurales). Asimismo, que un teléfono no sea compatible con todas las frecuencias 5G licitadas en el país puede no significar nada para la calidad de conexión del usuario; dependerá mucho de dónde y para qué use una conexión 5G.

¿Qué ventaja tiene el 5G?

Ahora bien: ¿debería preocuparse alguien por tener o no 5G? Como todo, depende de para qué requiera esa conexión. La intención primordial del 5G, a diferencia de las tecnologías anteriores (3G o 4G) no está darle más conectividad a las personas, sino a otros dispositivos: se pensó más para la ciudad inteligente, con un número mucho mayor de conexiones que con 4G, para la telemetría de vehículos autónomos y el control de maquinaria a distancia, y también como alternativa a la banda ancha fija para hogares y empresas. Entre otras cosas, trae ventajas en la latencia (el tiempo que tarda un comando en salir del dispositivo, ir al servidor de destino y volver con una respuesta), algo fundamental para los videojuegos de acción y para -por ejemplo- manejar un robot cirujano a distancia. Sí, por supuesto que también sirve en un smartphone o una tableta: pero a la hora de mandar un WhatsApp o ver un video en YouTube, hacerlo con 4G o con 5G no hará la diferencia. Sí se notará en videojuegos o en servicios de realidad virtual, por ejemplo.

Como sea, el horizonte de disponibilidad del 5G en la Argentina sigue lejano, pero el país ya dio un paso fundamental hacia ese destino.

Fuente: La Nación

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