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Por Antonio Lorenzo, eE

El Grupo Telefónica ha creado una nueva marca, a decidir entre Terra Computing o Earth Computing, con la que espera obtener ingresos de desarrolladores, programadores y empresas de servicios y contenidos digitales. En los próximos meses, todos estos colectivos podrán realizar algo revolucionario: personalizar las futuras redes programables de los operadores de telecomunicaciones de forma estandarizada y configurar la conectividad que llega a los usuarios simplemente con un pequeño software, también conocido como API (Interfaz de Programación de Aplicaciones).

A grandes rasgos, la teleco facilitará que sus infraestructuras de conectividad puedan ser programables en tiempo real, bajo demanda, de forma automatizada, estandarizada y con modelos económicos de pago por uso. Según ha podido confirmar este periódico (eE), el futuro nuevo negocio consistirá en comercializar al por mayor unos servicios interesantes para los principales suministradores de nubes públicas (Microsoft Azure, Amazon Web Services y Google Cloud) y también para cualquier proveedor de servicios o contenidos digitales.

El propio presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, ya marcó el camino a seguir de esta tecnología en un reciente acto público del diario eE al anunciar que «la tierra y las nubes se van a interconectar«. Así, las miradas de Telefónica apuntan hacia el denominado edge computing ahora reconvertido en Earth o Terra Computing. Entre otras ventajas, esta computación en el extremo suprimirá el cuello de botella que se produce cuando los datos de los dispositivos conectados necesitan viajar a grandísima velocidad hasta las clouds públicas o privadas, siempre en trayectos lejanos de ida y vuelta. En lugar transitar hasta las referidas nubes, bastaría con situar la potencia de cómputo lo más cerca del usuario, en el borde de los propios servicios.

Las exigencias del metaverso

Los expertos consideran que solo en esas circunstancias se pueden garantizar las mejores velocidades, latencias y capacidades que demandarán el metaverso, con miles de personas conectadas al mismo tiempo, así como las aplicaciones más ambiciosas de inteligencia artificial, la industria 5.0, las videollamadas con hologramas, la computación cuántica, las realidades virtuales, aumentadas o mixtas, la explosión de datos de la Web 3.0, el coche autónomo, las ciudades inteligentes, la robótica más avanzada y cualquier otra innovación que pueda crearse en el futuro. Todo pasará por aterrizar las nubes.

Ante la proximidad de todos los usos de la tecnología y la conectividad, Telefónica se ha propuesto facilitar el trabajo a los desarrolladores. Por lo pronto, los técnicos de la compañía prevén estandarizar las tareas que actualmente admite el cloud computing para incorporarlas al Terra Computing o Earth computing de Telefónica.

Ahora, un programador que diseñe un servicio digital en el cloud computing puede configurar todo lo que afecta a la experiencia del usuario en tiempo real. Es decir, puede decidir mediante pequeños programas, las referidas APIs, el volumen de bases de datos a emplear, con mayor o menor velocidad de proceso o de consumo de memoria, por ejemplo.

El grupo Telefónica apunta mucho más lejos con su Terra Computing o Earth Computing al diseñarlo con un modelo estándar de 5G

Además dichas APIs deberán estar diseñadas de la forma más inteligente y optimizada para reducir al máximo el tráfico de datos al edge computing o la nube. La idea consiste en replicar esa flexibilidad y economía de recursos propias de las nubes en las redes de telecomunicaciones, siempre cercanas a los clientes, para que la conectividad del cliente sea igualmente configurable en tiempo real y con una sola línea de código. Con esos nuevos recursos técnicos, cualquier desarrollador no necesitará llamar a la puerta de cada uno de los 700 operadores de telecomunicaciones europeos para personalizar sus especificaciones de red, sino que bastará con utilizar el estándar único que promueve el grupo español. Se trata de una utilidad que no existe en el mundo y cuyo nombre deberá decidirse en las próximas semanas entre Earth o Terra, siempre con el apellido Computing.

El lanzamiento prevé realizarse en el próximo Mobile World Congress de Barcelona. Para entonces se habrá elegido unas de las dos marcas comerciales. También se tendrá muy claro el mercado potencial de una innovación que multiplicará las prestaciones del edge computing para infinidad de usos, así como para vender servicios especializados y amigables para los desarrolladores

Además, el grupo Telefónica apunta mucho más lejos con su Terra Computing o Earth Computing al diseñarlo con un modelo estándar de 5G, para que cualquier programador no necesite hablar con Vodafone, Orange o Deutsche Telekom para aplicarlo. Es decir, se utilizará un mismo idioma tecnológico disponible para todos. Asimismo, la comercialización de este nuevo negocio B2B (entre empresas), de venta de servicios especializados de red se diseñará para realizarse de forma automatizada en lugar de hacerlo uno a uno, con recursos ad hoc para cada cliente, como sucede ahora.

La marca se estrenará en el MWC

Telefónica tiene previsto anunciar los detalles de sus herramientas de conectividad de edge computing en el Mobile World Congress (MWC) que se celebrará entre los próximos el 27 de febrero y 2 de marzo de 2023. Según ha podido conocer este periódico, la teleco trabaja desde hace meses en los proyectos que darán visibilidad en el mayor escaparate tecnológico del mundo y, entre todos ellos, sobresale el concepto Earth Computing o Terra Computing, este último sin ninguna relación con el desaparecido portal de Internet. Tradicionalmente, la compañía que preside José María Álvarez-Pallete anticipa servicios de proyección estratégica para la cita anual de Barcelona, sin que exista un calendario de comercialización en el horizonte. De hecho, el grupo considera que la computación en el extremo será imprescindible para el funcionamiento de servicios digitales cada vez más exigentes e intensivos en cuanto a tráfico de datos y requerimientos de las redes.

Fuente: eE

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