Agencias
La calificación crediticia de Televisa pasó de BBB- a BB+, lo que implica pasar del grado de inversión al grado especulativo.
Grupo Televisa, la segunda empresa de telecomunicaciones fijas más grande de México, perdió el grado de inversión en la escala internacional de Fitch, una decisión que tomó la agencia calificadora por la debilidad operativa mostrada a lo largo de 2025, en particular por la caída acelerada de suscriptores de Sky, así como por un nivel de apalancamiento que no es compatible con el grado de inversión.
La calificación de Televisa bajó de BBB- a BB+, es decir, del último escalón en grado de inversión al primero en grado especulativo, manteniendo la perspectiva estable. De la misma forma que redujo la nota global, la agencia recortó la nota local –de AA+ a AA– y ajustó a la baja los bonos de la compañía.
“La baja en las calificaciones refleja una generación de ingresos y flujo operativo en 2025 menores de lo esperado, resultado de pérdidas de suscriptores mayores que las anticipadas, principalmente en el segmento Sky, en medio de una competencia que se intensifica en México y de tendencias globales negativas en el modelo de negocio de TV de paga en el largo plazo”, dijo Fitch en su reporte. “También incorpora un nivel alto de apalancamiento bruto por encima de la sensibilidad negativa”.
Con la acción de la neoyorquina, ya van dos de las tres grandes calificadoras que le quitan el grado de inversión a Televisa. En julio, Moody’s la degradó al primer escalón en grado especulativo por razones muy similares, pero a diferencia de Fitch, dejó la perspectiva negativa, lo que la mantiene en peligro de una nueva rebaja.
En el caso de S&P Global Ratings, en junio cambió su perspectiva de ‘estable’ a ‘negativa’, aunque en este caso aún con una calificación dos escalones por encima del nivel especulativo.
Según Fitch, los ingresos y el flujo operativo de la empresa con sede en Ciudad de México serán inferiores a lo que esperaba para este año, afectados por una contracción más acelerada de la base de suscriptores de televisión de paga, donde el entorno competitivo es desafiante al enfrentar a los servicios audiovisuales bajo demanda y, en general, presiones estructurales en el modelo de televisión por suscripción.
Fitch calcula que Televisa cierre el año con ingresos por 59,000 millones de pesos (3,250 millones de dólares), lo que implica una caída de 5.1% en comparación con 2024, y un flujo operativo de alrededor de 20,400 millones (1,120 millones de dólares), que estaría 5.7% por debajo de 2024. La expectativa anterior de la calificadora situaba los ingresos en 65,800 millones y el flujo operativo en 22,800 millones.
Televisa enfrenta una pérdida paulatina de participación de mercado, explicada en buena medida por las continuas desconexiones de Sky, cuya oferta deportiva exclusiva, que era su sello distintivo, se ha visto menguada a partir de los contratos que han obtenido plataformas de streaming. Hasta marzo, Televisa contaba con una participación de mercado de 57.4% en TV de paga y 21% en banda ancha fija, por debajo de los niveles de 2020 –64% y 24%, respectivamente–.
Del lado financiero, el apalancamiento bruto se ubica en 4.4 veces al cierre del tercer trimestre, por encima de la sensibilidad negativa de Fitch, mientras que el apalancamiento neto fue de 2.6 veces. Hacia adelante, la calificadora observa una ligera mejora en el apalancamiento bruto, a 4.2 veces al cierre de 2025 y 3.9 veces al cierre de 2026, lo cual aún “no está en línea con una calificación internacional de grado de inversión”.
En términos comparativos, Fitch subrayó que Televisa opera con un perfil financiero más presionado que América Móvil, la empresa más grande del sector, o Comcast, una empresa internacional similar a Televisa, aunque sí mantiene mayor escala que competidores como Total Play y Axtel.
La degradación ocurre en un momento en que las acciones de Televisa presentaban un mini rally de dos días (+8.9%) por rumores en la prensa sobre su posición como uno de los finalistas en el proceso de venta de AT&T México. Según el columnista Darío Celis, Televisa, a través de su cablera Izzi, es uno de los dos finalistas del proceso, junto con el fondo estadounidense Cerberus Capital Management, y se perfila con la oferta ganadora.
Pero para algunos la misma debilidad financiera de Televisa no encaja con las pretensiones de encarar una operación de esta escala. De hecho Fitch menciona como algo que puede repercutir de forma negativa en la calificación “adquisiciones relevantes sin indicios claros de mejora del flujo operativo que mitiguen el impacto financiero negativo”.
GBM Casa de Bolsa dijo a El Economista que la compra de AT&T triplicaría los ingresos y duplicaría el flujo operativo, no obstante “con la nueva escala, la televisora tendría que realizar inversiones significativas en espectro e infraestructura para reacondicionar la red, adicionales a todo el gasto en publicidad y mercadotecnia que requiere una nueva marca para competir efectivamente contra América Móvil”.
Fuente: Axis














