Agencias

Una investigación de Omdia revela que más de 100 países cuentan con algún tipo de legislación sobre soberanía o localización de datos. Sin embargo, en muchos casos —incluso dentro de un mismo país— existen normas que resultan contradictorias entre sí.

El informe Soberanía Digital: Políticas y Regulación de Protección de Datos, Residencia y Localización señala que la soberanía digital se está convirtiendo en una prioridad estratégica para los operadores y está influyendo de manera creciente en los debates regulatorios sobre inteligencia artificial, servicios en la nube y protección de datos. El estudio se centra particularmente en la soberanía de los datos y concluye que esta tendencia plantea retos relevantes para las empresas, entre ellos mayores costos operativos y dificultades para implementar nuevos procesos.

La Unión Europea estableció un precedente que pretendía servir de referencia para otras regiones al anunciar, en octubre de 2025, su Marco Europeo de Soberanía en la Nube, que incluye disposiciones relacionadas con la soberanía de los datos. No obstante, varios países asiáticos —entre ellos India, Vietnam e Indonesia— avanzan en iniciativas similares.

Hasta ahora, más de 100 países han adoptado algún tipo de legislación sobre soberanía o localización de datos, aunque la investigación de Omdia muestra que los requisitos varían considerablemente entre jurisdicciones. Entre los países con marcos regulatorios más estrictos figuran Rusia, China, Vietnam e Indonesia.

Si bien el Reglamento General de Protección de Datos de la Unión Europea no exige de forma estricta la localización de datos, sí limita la transferencia de información hacia países que no cuentan con niveles adecuados de protección.

En contraste, las normas de Estados Unidos son de carácter sectorial, con requisitos aplicables a industrias específicas —como la sanidad o las finanzas— en lugar de estar concentradas en una única legislación federal. Aun así, la tendencia global apunta hacia una mayor localización de los datos.

Sarah McBride, analista principal de regulación en Omdia, señala:

“Aunque muchas jurisdicciones incorporan alguna forma de soberanía en sus normativas de protección de datos, no existe una definición universalmente aceptada, lo que dificulta el cumplimiento. Esto ha dado lugar a una creciente fragmentación de los marcos regulatorios en todo el mundo”.

La especialista añade que la soberanía de los datos también plantea interrogantes sobre el uso de servicios en la nube y genera nuevos gastos operativos para las empresas, que deben capacitar a su personal en estas regulaciones, desarrollar tecnologías específicas, contratar talento especializado e implementar nuevos procesos.

McBride concluye:

“Las diferencias no solo se presentan entre países. Incluso a nivel nacional, la soberanía de los datos suele estar regulada por múltiples leyes, en lugar de una única normativa. Como resultado, las empresas se enfrentan a reglas diversas —y en ocasiones contradictorias— sobre protección de datos, localización y flujos transfronterizos. Este entorno fragmentado incrementa los costos de cumplimiento y la complejidad operativa que deben gestionar las compañías multinacionales”.

Fuente: MEurope