Por Antonio Lorenzo, eE
Bruselas privilegiará a las empresas continentales frente a Starlink y Amazon Leo.
Las tensiones geoestratégicas de Europa y Estados Unidos han encontrado en el satélite un nuevo elemento de fricción. En un lado del campo de batalla coinciden las norteamericanas Starlink, de Elon Musk, y Amazon Leo, de Jeff Bezos. Y en el contrario se ha posicionado Europa, con España y Francia como principales instigadores. La controversia se reduce al futuro uso de unas licencias en manos de Viasat y Echostar.
Tras 18 años de explotación comercial de la banda de 2 GHz por parte de los referidos operadores estadounidenses, a finales de mayo de 2027 concluirá la concesión de unas frecuencias que permiten la conectividad satelital y los servicios de comunicaciones móviles mediante satélite. Se trata de unos recursos radioeléctricos idóneos para las comunicaciones satelitales, de especial valor para conectar infraestructuras críticas relacionadas con la seguridad y la defensa. Antes de que queden sin dueño estos activos, Bruselas ha elaborado una propuesta de reglamento donde reserva un tercio de esas frecuencias satelitales para operadores europeos. De esa forma se fortalece la soberanía tecnológica europea para las comunicaciones por satélite, en detrimento de las compañías especializadas en la banda ancha y la telefonía móvil a través de satélite.
Ese movimiento de la Comisión Europea promete soliviantar a Starlink, considerado el mayor operador del mundo de comunicaciones satelitales, que ofrece servicios de banda ancha móvil sin necesidad de desplegar antenas de telefonía gracias a las constelaciones de satélites de órbita baja (LEO). También comercializa servicios alternativos a la telefonía móvil por parte de los denominados D2D (direct to device), que funcionan como torres de telefonía en el espacio.
El pasado 29 de abril, en un consejo de ministros europeos de telecomunicaciones, el representante español indicó que había «llegado el momento de decidir si queremos que nuestros cielos sean más fuertes o dependientes», según recalcó en Chipre el ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López. «Es una buena noticia que, por primera vez, vayamos a tener un espacio reservado para proveedores europeos», explicó López, con el objetivo de «alcanzar un equilibrio entre la libertad de mercado y la necesidad de reforzar la soberanía europea».
En el Consejo de Ministros de la UE también se han tratado la revisión de la ley de ciberseguridad y la propuesta de construcción de una cartera digital europea para empresas (European Business Wallet). En relación con el primero, el ministro López reivindicó que «los Estados miembros deben seguir teniendo un papel en la definición de las cadenas de suministro de nuevas tecnologías que afectan a la seguridad nacional».
Fuente: eE













