Agencias

Las acciones de Meta Platforms cerraron con una subida del 8,8% el miércoles tras un informe de Bloomberg que revelaba que el gigante tecnológico planea entrar en el mercado de infraestructura en la nube vendiendo su capacidad de computación de IA sobrante.

El movimiento supone una competencia directa con los gigantes hiperscaladores establecidos como Amazon Web Services (AWS), Microsoft Azure y Google Cloud Platform (GCP), al tiempo que introduce nuevas dinámicas en el ecosistema de IA en general.

Según fuentes familiarizadas con el asunto, las iniciativas se están desarrollando bajo un segmento interno conocido como Meta Compute. Según los informes, Meta está explorando un enfoque de doble vía para monetizar sus masivas inversiones en infraestructura:

  • Modelo como Servicio: Venta de acceso a diversos modelos de IA alojados en la infraestructura de Meta —como sus propios modelos Muse Spark— de forma similar a la oferta Bedrock de AWS. Meta operaría los centros de datos y los chips mientras cobra a los desarrolladores por el acceso.
  • Infraestructura de Computación Básica: Venta de acceso a capacidad de computación básica en bruto, posicionándose frente a los proveedores emergentes de «neocloud» como CoreWeave.

Si bien la noticia impulsó con fuerza las acciones de Meta, pesó considerablemente sobre otros valores hiperscaladores y de neocloud ante la entrada de un importante nuevo competidor en el mercado.

En una nota matinal dirigida a clientes, Adam Crisafulli, analista y fundador de Vital Knowledge, detalló los puntos de vista marcadamente contrapuestos que impulsan la confianza del mercado tras la noticia.

El argumento alcista: monetización de la infraestructura

En el lado positivo, Crisafulli señaló que el cambio responde directamente a las preocupaciones de larga data de los inversores respecto al agresivo gasto en inversión de capital de Meta.

Lo que dirán los optimistas: «Meta ha sido uno de los mayores inversores en términos de capex/ingresos, y muchos temían que estuviera construyendo mucha más capacidad de la que podría usar internamente, por lo que este negocio externo en la nube ayudará a monetizar toda esa infraestructura, reforzando los ingresos, los márgenes y el flujo de caja», escribió Crisafulli. «Dado que el sector en su conjunto parece seguir con capacidad limitada, es probable que esta infraestructura de computación de Meta sea aprovechada rápidamente por otros.»

Por otro lado, el giro podría interpretarse como una señal de desaceleración o de error de cálculo respecto a la trayectoria interna de IA de Meta, siguiendo un patrón más amplio entre los gigantes tecnológicos.

Lo que dirán los pesimistas: «La creación de una plataforma en la nube externa es una admisión tácita por parte de la dirección de que ha construido demasiada capacidad y/o no está alcanzando sus propios objetivos internos en materia de modelos de IA», advirtió Crisafulli. «Meta no es la primera empresa en hacer esta transición: la xAI de SpaceX también parece estar reduciendo las expectativas sobre sus herramientas internas de IA (Grok y Cursor) y ha comenzado a vender capacidad a clientes externos (incluidos Google y Anthropic).»

Crisafulli advirtió además que si Meta y xAI continúan reduciendo el uso interno, las repercusiones se extenderán por toda la cadena de suministro: «Si Meta y SpaceX ralentizan el ritmo de incorporación de capacidad en los próximos meses y trimestres, supondría un duro golpe para los proveedores de infraestructura que se están beneficiando del auge de los centros de datos.»

En definitiva, el equipo de Vital Knowledge considera que la noticia es un arma de doble filo para el sector tecnológico, ya que los beneficios se concentran principalmente en la propia Meta, mientras que proyecta una sombra sobre el ecosistema de hardware y nube en general.

«La noticia de Meta es excelente para esa compañía en concreto, pero negativa para la confianza hacia los proveedores de infraestructura (y también podría pesar sobre otros hiperscaladores y empresas de neocloud).»

Fuente: Investing